“Si comprimes demasiado las capas, eliminas aire y abriga menos”: Experto explica la fórmula ideal para armar la cama en invierno y por qué menos frazadas es mejor

Por dejar toallas en el suelo del baño, dejar la ropa desordenada en una silla y hasta por no limpiar el baño del gato. Esos pueden ser solo algunos de los motivos que hacen que una pareja se pelee. Sin embargo, en el invierno suele aparecer otro tema de disputa: cuántas frazadas se usan en la cama ante el frío intenso. Hay quienes quieren morir aplastados en una montaña de mantas mientras que otros quedan bien solo con las sábanas y un plumón. Puede ser una pelea sin fin, pero ¿Qué dice la ciencia?

El Dr. en Ciencias Juan Luis Palma, director Centro de Investigación de Ingeniería en Materiales (CIIMAT) de la Universidad Central, explicó a The Clinic que “hay una publicación científica que habla sobre que necesitas una capa que respire, que esté en contacto con tu piel. Algo muy delgado y que evite el sudor. Después de eso necesitas una capa que atrape el aire y ponerle algo delgadito encima. Te queda una capa que transpira, aire, algodón y al final una capa exterior que corte corriente, como un impermeable al viento“.

“Son tres cosas: la capa que respire, la capa que atrapa aire y una capa exterior que corte corriente. Por eso dos frazadas abrigan más que una super pesada o un plumón liviano que tiene aire entre medio, pero además tiene una capa externa que impermeabiliza el aire puede calentar más que varias mantas aplastadas. Si comprimes demasiado las capas, eliminas aire y abriga menos”, detalla.

Preparando la cama para el frío invierno

Palma apunta a que existen materiales “naturalmente son buenos, por ejemplo, las plumas acumuladas son buenas porque atrapan aire, generan una capa natural y lo cubren como impermeable. Entonces el plumón de plumas de ganso o de pelo también atrapa muchísimo aire. Además, es muy liviano y es excelente para el clima de Santiago que es como seco y frío. Si se moja hay que tener cuidado, porque pierde bastante la capacidad térmica”.

“También la lana se puede usar como capa intermedia entre la sábana y el aislante térmico. La lana siempre va a ser buena, aísla incluso cuando está húmeda, regula temperatura muy bien y respira mucho mejor que cualquier otro sintético. Hay otras telas que son nuevas como el polar fleece que atrapa bien el aire, es liviano, seca rápido, pero lo malo es que el polar es de las telas que te pueden hacer sudar mucha y agarra mucha electricidad estática y es menos respirable”, añade.

También agrega que existen “otros materiales como la franela, que no es el más aislante, pero se siente siempre tibio porque tiene fibras suaves, entonces tiene una sensación fría inicial pero es buena para usar en invierno. Lo que no abrigan tanto es el algodón, la seda. Sin embargo, el algodón sirve para ponerlo justo entremedio de esta capa térmica y la sábana. Pero lo más importante siempre van a ser las líneas de aire que uno deja entremedio de las capas que va poniendo. Entonces, es mejor un plumón inflado que una manta aplastada, es mejor varias capas finas que una sola compacta”.

Sobre cómo regulamos la temperatura mientras dormimos, indica que “la central térmica está en el cerebro, en una zona llamada hipotálamo y recibe señales de temperatura de la piel, la sangre, el ambiente y hasta del ritmo circadiano. Por lo general, cuando dormimos la temperatura baja entre o,5 y 1°C”, indica Palma. “Mientras duermes, el metabolismo baja y produces menos calor. Entonces, dependes más de mantas, de ropa. Si tienes frío uno empieza a tiritar un poco, se empieza a contraer y si tienes calor sudas mucho, a veces te destapas dormido”.

“Si uno cae en el sueño profundo, la regulación es distinta y en la Fase REM, que son dos cosas distintas. Entonces, la regulación térmica en la fase REM se vuelve peor porque somos más sensibles al ambiente. Por eso, una pieza que está muy fría o muy caliente, el sueño REM se rompe muy fácil y los pies fríos siempre te van a arruinar el sueño“, comenta.

El director del Ciimat de la Universidad Central recalca que “para elegir la ropa de cama, primero debe ser una sábana que sea cómoda y que controle la humedad. Después un algodón que sea fresco y respirable, puede ser algodón o lana. Ya al final, una capa aislante que puede ser un plumón y que sea algo que no lo atraviese el aire. Se sienten como más frescas por fuera, pero en realidad está perfecto”.

Fuente The Clinic

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