Fernando Solabarrieta estuvo casi dos meses encerrado en el reality El Internado. El periodista, que en ese momento no tenía proyectos en televisión, decidió entrar al encierro por una razón muy clara: la económica. Y hoy no tiene problemas en reconocerlo sentado en el estudio de Radio La Metro, donde conduce diariamente un segmento deportivo.
Tampoco tiene problemas en hablar de su “enfermedad”, como él mismo define la adicción que reveló públicamente en distintas entrevistas y que asegura es algo con lo que convive día a día. Sin embargo, ni su paso por el reality ni haber hablado abiertamente de sus adicciones jugaron en contra de su regreso a lo que más le apasiona: el relato deportivo.
Solabarrieta se incorporará al área deportiva de Chilevisión para relatar partidos del Mundial de Fútbol 2026.
“En los Panamericanos hicimos un lindo trabajo junto a Marco Antonio Cumsille y ahí me dijo que quería volver a buscarme cuando se armara nuevamente un equipo para un gran evento”, cuenta sobre la promesa que ahora el productor deportivo cumplió de cara al Mundial.
Solabarrieta será uno de los tres relatores de la señal, junto a Claudio Palma y Patricio Barrera, conocido como “El Grillo del Gol”, con quienes se repartirán los 54 partidos que transmitirá Chilevisión del torneo.
“Además, voy a estar a cargo del programa nocturno, el resumen diario del Mundial. Ahí también hay una responsabilidad y un protagonismo importante. Y, además, es un gusto personal, porque después de 34 años trabajando en televisión, es lindo que se reconozca la trayectoria y que te vengan a buscar para hacer lo que creo que es mi mundial número 15 o 16 entre torneos adultos y juveniles”, dice Solabarrieta.
De cara al Mundial, que comenzará el 11 de junio, el periodista ya está estudiando este campeonato, que tendrá particularidades inéditas, como ser el primero con 48 selecciones y tres sedes: Estados Unidos, Canadá y México. Pero el aumento de ciudades, estadios y jugadores no intimida a Solabarrieta.
“Cuando a uno le gusta el tema, se hace fácil. Es como alguien que ama el básquetbol y lee todo sobre básquetbol. En mi caso, me apasiona el deporte en general. Me encantan los Juegos Olímpicos, leo de todos los deportes y, particularmente, de fútbol y de los mundiales”, dice.

“Cuando uno no está en la primera línea del día a día televisivo también pierde ciertas cosas que antes absorbía casi naturalmente. Entonces hay que volver a ponerse al día”, dice Solabarrieta.
Sobre las nuevas selecciones que estarán en el torneo, agrega: “Claro, hoy aparecen equipos como Curazao, Cabo Verde y otras selecciones que antes no estaban en los mundiales. Eso implica un estudio extra que quizás en otros torneos no existía tanto”.
Y entre risas, también comenta su relación con el álbum del Mundial: “Te voy a decir algo: Curazao es la selección que más me sale en las láminas. Estoy lleno de láminas de Curazao. Las estoy juntando con mi hijo Iñaki, que está muy entusiasmado”.
“Y toda esa efervescencia demuestra que Chilevisión está en lo correcto apostando por el Mundial. Porque aunque no esté Chile, a la gente igual le interesa muchísimo”, destaca.
La historia de los mundiales
Para Fernando Solabarrieta, el Mundial de 2026 también tiene una carga simbólica personal. El periodista cumplirá 28 años desde su primera cobertura mundialista, iniciada en el mundial de Francia 1998, cuando viajó junto a la extensa delegación de TVN que cubrió ese torneo.
A casi tres décadas de esa experiencia, Solabarrieta recuerda el impacto que tuvo aquella apuesta para la televisión chilena y, especialmente, para el canal público.
“Eso permitió que TVN ganara por primera vez un gran evento deportivo. Hasta entonces siempre ganaba Canal 13, más allá de figuras enormes como Pedro Carcuro y el Sapito Livingstone, que eran cracks totales y muy queridos por la gente”, recuerda.
Para el relator, la cobertura de Francia 98 marcó un antes y un después en la historia del canal estatal.
“Pero el Mundial del 98 fue súper importante para la historia de TVN, porque ese triunfo ayudó a consolidar al canal como líder de audiencia durante muchísimos años. Creo que el liderazgo se mantuvo hasta 2011 o 2012, salvo alguna excepción puntual”, asegura.
Solabarrieta también aprovecha de defender el rol histórico que han tenido las áreas deportivas dentro de la televisión abierta, en momentos donde muchas de esas estructuras se han reducido o derechamente desaparecido.
“Quiero reivindicar lo importante que puede ser un área deportiva para la industria de la televisión y para los canales. Muchas veces eso no se entiende bien. Hoy todas las áreas deportivas se han ido achicando, desaparecieron muchos programas y espacios históricos”, afirma.
Y agrega que, justamente por eso, valora especialmente que la televisión abierta siga apostando por eventos masivos como el Mundial.
“El esfuerzo que hace hoy la televisión abierta por transmitir un Mundial es súper valioso. Significa volver a darle a la gente la posibilidad de ver un Mundial gratis, sin tener que pagar. Y hacerlo además con equipos que tienen experiencia y que pueden hacer disfrutar a la audiencia una vez más desde la televisión abierta”, destaca.
El paso por El Internado
Sobre su paso por el reality El Internado, Fernando Solabarrieta reconoce que entrar al encierro fue una decisión riesgosa para alguien con una carrera tan ligada al periodismo deportivo y la televisión abierta.
“Yo lo veía como un riesgo. Quiero ser súper sincero: yo entré por una oferta económica irresistible. Esa es la verdad. No te voy a decir otra cosa”, admite.
El periodista cuenta que, antes de aceptar, incluso tenía reparos personales con el formato. “Yo no era precisamente un fan de los realities. Incluso públicamente había dicho que no quería que mi hijo participara en uno”, recuerda.
Sin embargo, asegura que la experiencia terminó teniendo un impacto mucho más profundo de lo que esperaba.
“Con el paso de los días todo cambió. Yo estaba en un momento muy difícil de mi vida por mi enfermedad. De hecho, muy pocas personas sabían que yo pensaba que eso podía ser lo último que iba a hacer en televisión. Después de eso quería retirarme, irme a Puerto Natales y dedicarme a cuidar a mis papás, que estaban delicados de salud”.
Solabarrieta reconoce que, en ese momento, había perdido la motivación por su trabajo.

“La verdad es que ya no tenía ganas de comunicar, no tenía ganas de competir, no estaba bien. Y uno busca excusas para no decir simplemente ‘no estoy bien’. Entonces decía: ‘Ya hice más de 30 años de televisión, quizás es momento de retirarme’”, agrega.
Pero el encierro terminó convirtiéndose en algo inesperado. “Primero entró como un objetivo económico, obviamente. Pero después de dos semanas se transformó en una experiencia de vida brutal, que me devolvió las ganas de comunicar y de competir. Terminó siendo casi una terapia para mi enfermedad. Me ayudó muchísimo”.
Solabarrieta reconoce que, antes de entrar al reality, intuía que el cariño de la gente seguía intacto. Dice que lo percibía constantemente en la calle, pero que todo se intensificó cuando comenzó a hablar abiertamente de su enfermedad y de sus problemas de adicción.
“Es conmovedor. La gente se me acercaba y ya no era solamente ‘Fernandito, una foto’. Era ‘Fernandito, dame un abrazo’, ‘estoy rezando por ti’, ‘eres parte de nuestra vida, de nuestra familia’. Son frases textuales que me han dicho y que me emocionan muchísimo. Todo ese cariño me conmueve de verdad”, cuenta.
El periodista también asegura que su paso por el reality terminó reforzando ese vínculo con el público, pese al riesgo que implicaba para su carrera entrar a un formato tan distinto a lo que había hecho durante décadas.
“Después del reality también sentí muchísimo cariño de parte de la gente. Y eso hizo que sintiera que había sido una buena decisión, aunque era algo súper riesgoso para mi carrera. Al final terminó siendo algo muy positivo para mí, en lo personal, por toda la etapa que viví ahí dentro y por todo lo que significó esa experiencia de vida”, concluye.
La proyeccion de Solabarrieta
Volviendo al balon, Solabarrieta tiene sus candidatos para quedarse con la copa.
“Francia me parece increíble. Imagínate los delanteros que tiene: Mbappé, Dembélé, Olise… es impresionante. Salvo quizás el arquero, en todos los puestos tienen dos o tres jugadores de primer nivel”, comenta.
El relator también pone entre los favoritos a Argentina y Espala, aunque reconoce que “es muy difícil achuntarle a un Mundial”.
Aun así, recuerda con orgullo su predicción para Qatar 2022. “Yo había dicho que el campeón salía entre Francia y Argentina, que la sorpresa iba a ser Marruecos y que la final se iba a definir por un gol. Era un pleno”, dice entre risas.
Para 2026, en tanto, deja una apuesta menos obvia: “Ojo con Ecuador. Guarden ese nombre. Creo que puede ser una de las grandes sorpresas del Mundial”.
Fuente The Clinic










