Bioluminiscencia: el brillante resplandor azul que sorprendió a los visitantes de la costa de Guanaqueros

La playa de Guanaqueros, en la Región de Coquimbo, fue escenario de un llamativo fenómeno de bioluminiscencia cuando el mar se iluminó con destellos azules visibles a simple vista. El efecto, que se intensificaba con el movimiento de las olas, generó sorpresa entre quienes presenciaron el inusual espectáculo natural.

El fenómeno ocurrió el domingo 19 y el lunes 20 de abril y logró ser documentado por la diseñadora del Centro Científico CEAZA, Janina Guerrero.

Especialistas explican que este fenómeno se produce por la presencia de microorganismos marinos, como dinoflagelados, que emiten luz al ser perturbados. Su aparición está asociada a condiciones ambientales específicas, como la temperatura del agua y la concentración de nutrientes, lo que favorece estas floraciones que, aunque poco frecuentes, pueden repetirse en distintas zonas del litoral chileno.

El fenómeno de la bioluminescencia

De acuerdo con el Dr. Víctor Aguilera, investigador en oceanografía del CEAZA, este fenómeno corresponde a la presencia de microorganismos marinos, probablemente dinoflagelados del género Noctiluca, capaces de emitir luz mediante un proceso químico natural. “La bioluminescencia se produce por la oxidación de la luciferina, catalizada por la enzima luciferasa, generando una luz fría de tonalidad azul que se propaga con facilidad en el océano“, detalló.

Aguilera agregó que estos organismos forman parte del fitoplancton y, en su mayoría, son autotróficos. Es decir, realizan fotosíntesis. Sin embargo, también existen especies con comportamientos mixtos que pueden alimentarse de otras presas.

La aparición masiva de estos microorganismos, conocida como “floración” o bloom, depende de factores como la disponibilidad de nutrientes, la estabilidad de la columna de agua y la baja presencia de depredadores. Estas condiciones suelen darse con mayor frecuencia en zonas costeras y bahías, donde la productividad biológica es más alta que en el océano abierto.

Aunque este tipo de eventos es más común durante el verano, Aguilera indicó que no es inusual observarlos hacia finales de la temporada estival e inicios del otoño, especialmente cuando los cambios en las condiciones del mar favorecen la proliferación de dinoflagelados. El fenómeno, además de su atractivo visual, permite comprender mejor la dinámica de los ecosistemas marinos y la importancia del fitoplancton en la vida oceánica.

Fuente The Clinic

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