Las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información sobre alimentación y estilos de vida. Sin embargo, también generan preocupación entre los usuarios. Así lo muestra la encuesta “Alimentación y redes sociales” realizada por la Universidad de los Andes, que reveló que 7 de cada 10 chilenos (69%) creen que el contenido sobre alimentación difundido en redes sociales puede fomentar trastornos de la conducta alimentaria.
En cuanto a la diferencia entre hombres y mujeres frente misma interrogante, un 77% de los hombres está de acuerdo versus un 62% de las mujeres. El sondeo también evidenció un alto consenso respecto a la necesidad de regular este tipo de mensajes. Así, un 87% de los encuestados consideró que debería existir algún tipo de regulación sobre la información nutricional difundida en redes sociales.
Para Javiera Evans, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes, estos resultados reflejan una preocupación creciente por la calidad de la información disponible en internet.
“Hoy las redes sociales se han transformado en un espacio donde conviven información basada en evidencia con recomendaciones sin respaldo científico. Para muchas personas no siempre es fácil distinguir entre ambas, y eso puede influir en la forma en que perciben la alimentación, el peso o la salud”, explica la académica.
A pesar de la gran cantidad de contenido disponible en plataformas digitales relacionadas con esta materia, las personas siguen valorando la voz experta. Ante la pregunta ¿A quién le otorgas mayor confianza al momento de recibir recomendaciones nutricionales?, un 90% confía más en los profesionales de la salud que en los influencers.
“La exposición permanente a mensajes sobre dietas, cuerpos ideales o restricciones alimentarias puede generar presión, especialmente en adolescentes y jóvenes. Cuando ese contenido no está contextualizado o no considera la diversidad de cuerpos y necesidades nutricionales, puede contribuir a relaciones poco saludables con la comida”, señala Evans.
Brechas en el acceso a información confiable
El estudio también mostró diferencias según nivel socioeconómico en el consumo de contenido de especialistas. Mientras un 37% de las personas del grupo socioeconómico ABC1 sigue a nutricionistas en redes sociales, en el segmento E esta cifra baja a un 18%. Para la especialista, esto evidencia la importancia de acercar la información nutricional de calidad a distintos públicos.
“Esto muestra que todavía existen brechas importantes en el acceso a información nutricional confiable. Por eso es clave fortalecer la educación alimentaria y promover contenidos claros y basados en evidencia que puedan llegar a todos los grupos de la población”, afirma.
Fuente The Clinic










