Siendo niño, Ricardo Rozzi acompañó a su abuelo, médico de los astrónomos, hasta los observatorios de Cerro Tololo y La Silla. En un viaje a lomo de mula que marcó su forma de mirar la ciencia. Ya como ecólogo y filósofo, fue incorporado como miembro de número de la Academia Chilena de Ciencias, donde reiteró su propuesta de construir desde el extremo sur una nueva manera de observar el mundo.
Rozzi es doctor en Ecología y magíster en Filosofía de la Universidad de Connecticut, con formación en la Universidad de Chile, y actualmente es profesor de la Universidad de Magallanes y de la University of North Texas.
Sobre su incorporación a la Academia Chilena de las Ciencias, Rozzi contó a The Clinic que la invitación “tiene una importancia general hoy para el país y el mundo, y una importancia específica por lo que hago como persona y lo que hago dentro del Centro Internacional Cabo de Hornos. Lo general es que hoy día tenemos más información que nunca en la historia humana, pero lo que es urgente es hacer sentido de la información y tener algún medio de evaluar, verificar, contrastar la información en cuanto si es verídica o más bien es una persuasión que se aleja de lo que percibimos como realidad. En ese aspecto, la ciencia cumple una tarea esencial“.
“Hoy día para la sobrevivencia de la humanidad es esencial la ciencia. A veces se dice ‘¿Para qué sirve la ciencia?’ Justamente para eso, para contrastar los modos de comprender los fenómenos biológicos y proponer soluciones. Un ejemplo muy bueno en Chile ha sido la medicina. Hay ciertas enfermedades y se proponen tratamientos, vacunas, y en eso Chile ha tenido muy buenos investigadores”, afirmó.
En ese sentido, recalcó que “esta invitación a la Academia de Ciencias llega en un momento pertinente en que necesitamos reforzar la relevancia de la ciencia como una de las disciplinas en que la sociedad puede lograr mayor bienestar y contribuir con información que se pone a disposición para formas justas de cohabitar”.
El presupuesto de las ciencias
Para Rozzi, Chile tiene un liderazgo científico en el pensamiento. “Lo que Chile está muy por debajo al promedio de la OCDE, y al promedio de otros países comparables, es en cuanto al financiamiento que se aporta a la ciencia. Ahí es necesario comprender el papel central que ha aportado la ciencia para, por ejemplo, llegar a ser el lugar más importante del mundo para la observación astronómica”.
“Algo que podemos aportar es la integración de las ciencias con las artes y la filosofía. Es importante porque los problemas que estamos enfrentando hoy como amenazas a la sobrevivencia humana, tienen que ver con valores, con el concepto de buena vida y ahí tenemos que recuperar la ética. Eso es lo que se llama las causas últimas o los factores o causas indirectas del cambio climático, del cambio global. Lo que usualmente se aborda son las causas directas, se están derritiendo los glaciares, está subiendo la temperatura del planeta, hay un calentamiento global, hay una contaminación creciente, deforestación, pérdida de especies. Eso si hiciéramos la analogía con medicina, son los síntomas, las causas próximas, lo que se ve”, añade el ecólogo.

“Cuando miramos a Chile en un mapamundi y lo miramos con el sur arriba, aparece que el continente americano termina en un ápice. Eso es muy distinto a la gran base que vemos en el hemisferio norte, que está Canadá, Rusia, Escandinavia, una gran base de tierra. En cambio acá es mar, y aparece la cúspide, Cabo de Horno. Ahí está el árbol más austral del mundo, que es un Coihue de Magallanes. Es la cuenca forestal más austral del mundo”, plantea.
“¿Qué pasa con el triángulo con el ápice? Igual que las cumbres de las montañas, esta cumbre latitudinal o austral de América, tiene una superficie muy chiquitita y es ahí donde están las temperaturas más bajas, que permiten que árboles como el Coihue de Magallanes y otras especies existan, pero el calentamiento global los va empujando más y más y más hacia el sur, igual que en las cumbres de la montaña, más y más hacia arriba“, advierte el académico.
Una mirada desde el extremo del mundo
El académico plantea que “un aspecto que ha sido clave para que lo comprendan las autoridades, es que visiten las regiones. Yo invito a nuestro presidente actual, a José Antonio Kast y a la plétora de autoridades y representantes, y tenemos el proyecto de ir con toda la Academia de Ciencia el próximo año, porque hace la diferencia. Una vez que se comprendió el desierto de Atacama, cae de cajón. Cuando se ve a Cabo de Hornos en persona y se entienda que es tan valioso como la Antártica y que son complementarios, creo que eso va a dar un paso gigante“.
Consultado sobre cómo puede cambiar la mirada de Chile si se empieza desde el extremo sur, Rozzi asegura que “Chile tiene una ventaja comparativa. En el hemisferio sur, en un mapa invertido, cuando sobresale Sudamérica, que es los bosques más australes, queda 10 grados de latitud más alta que Nueva Zelanda. Es decir, no tiene réplica, es único. Es como los cielos más limpios en Atacama, los bosques más australes del mundo en Cabo de Hornos. Saquémosle partido y no ocupemos el mismo modelo. Sacarle partido es sacarle partido económicamente, socialmente, culturalmente y siempre con participación y enriquecimiento de las múltiples miradas“.
Fuente The Clinic










