Noelia Castillo tenía clara la fecha de su muerte y esa era el 2 de agosto de 2024, que era el día que se había programado su eutanasia inicialmente. Sin embargo, su padre junto a Abogados Cristianos lograron que la justicia aplazara la fecha hasta el día de hoy. Para esta jornada, la joven de 25 años decidió estar sola y que nadie la viera cerrar los ojos por última vez, dado que nadie de su familia apoya su decisión.
Desde marzo de 2021 entró en vigor la ley que regula la eutanasia en España, donde se ayuda a morir -a quienes cumplen los requisitos- de dos maneras. Una de ellas es la administración directa de una sustancia por parte del personal de salud o bien la prescripción de una sustancia que pueda ser autoadministrada. Pero para cumplir con ese derecho otorgado por ley, se deben cumplir los siguientes requisitos:
- Ser mayor de edad, ser capaz y consciente en el momento de la solicitud.
- Tener la nacionalidad española o residencia legal en España o certificado que acredite un tiempo de permanencia en territorio español superior a doce meses.
- Sufrir una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante, certificada por el médico/médica responsable.
- Haber formulado dos solicitudes de manera voluntaria y por escrito, o por otro medio que permita dejar constancia, y que no sea el resultado de ninguna presión externa, dejando una separación de al menos quince días naturales entre ambas.
- Prestar consentimiento informado previamente a recibir la prestación de ayuda para morir.
El caso de Noelia Castillo
Noelia Castillo fue separada de sus padres cuando tenía 13 años, por lo que desde ese entonces comenzó a ser tutelada por la Generalitat. Es decir, el Estado asumió la responsabilidad lega de su cuidado debido al abandono de sus progenitores. Durante su vida fue víctima de distintos episodios de abusos sexuales. Eso la motivó a intentar suicidarse al lanzarse desde un balcón del quinto piso cuando tenía 21 años.
Según detalla El País, la paraplejia le dejó una serie de secuelas como la alteración sensitiva por debajo del nivel de la lesión, dolor neuropático, intestino con incontinencia fecal, vejiga que necesita sondas cada seis horas y dependencia funcional asociada a los déficits, que implica “desplazamiento con silla de ruedas que puede propulsar con entornos adaptados”. Además de “una capacidad de marcha precaria por interiores adaptados con caminadores y férulas”.
Ese intento de suicidio la dejó con una paraplejia completa y dolores físicos constantes. En conversación con Antena3 explicó que “ninguno de mi familia está a favor de la eutanasia porque soy otro pilar de la familia. Yo me voy, vosotros os quedáis aquí con todo el dolor. Pero pienso ¿y todo el dolor que he sufrido durante todos los años?“.
“No tengo ganas de nada. Ni de salir ni de comer ni de hacer nada. El dormir se me hace muy difícil. Tengo dolor de espalda y dolor de piernas. Siempre me he sentido sola, porque nunca me he sentido comprendida”, detalló la joven. En la conversación también explica que ha tenido múltiples intentos de suicidio. “Nunca he parado de lesionarme“, confiesa. Al final, la joven señala: “Por fin lo he conseguido y a ver si ya por fin puedo descansar. No puedo más, no puedo más con esta familia, no puedo más con los dolores, don todo lo que me atormenta en la cabeza”.
Fuente The Clinic










