Al menos 40 personas murieron y más de 100 se mantienen heridas con lesiones de diversa consideración tras un incendio ocurrido la noche de Año Nuevo en un centro de esquí en Suiza. Las autoridades señalaron que la mayoría de los fallecidos quedaron atrapados en el sótano.
Según informó The New York Times, los hospitales de Suiza no pudieron con la alta cantidad de heridos, por lo que debieron ser trasladados a centros asistenciales de Francia e Italia.
El inicio de la emergencia y el escape de algunos de los asistentes de la fiesta quedaron grabados en distintos registros que han sido subidos a redes sociales. En ellos se ve las negligencias que provocaron las muertes de jóvenes que aún no han sido identificados y que sus madres continúan buscando en el lugar de la emergencia.
Michel De L’Herbe, consultor en gestión de emergencias, explicó a The Clinic que “la discusión que va a venir en Suiza, entre otras cosas, tiene que ver con la normativa y su aplicación. Porque la verdad es que existe, pero comparado con otros países esa normativa suele ser aplicada de forma más flexible. Son los cantones los que de una otra manera tienen un espacio de interpretación o de aplicación, versus, por ejemplo, lo que ocurrió o lo que ocurre en Estados Unidos, donde la normativa es bastante rígida y que se aplica sobre la base de tres instrumentos diferentes. Se trata del International Fire Code, el Building Code y la norma NFPA relacionado, por ejemplo, con rociadores Sprinkler“.
Cómo se inició la tragedia de Año Nuevo en Suiza
En uno de los tantos videos que aparecieron en redes sociales se puede ver cómo las personas celebraban el inicio de un nuevo año con botellas de champagne que en su tapa tenían fuegos artificiales portátiles. Se trata de varillas que emiten chispas brillantes que al tocar el techo con espuma acústica del lugar dieron inicio al incendio.
Autoridades suizas afirmaron que el incendio comenzó en un sitio focalizado del techo, lo que se pudo ver en uno de los videos donde los asistentes intentan apagarlo con paños. Sin embargo, luego ocurrió una explosión que dio paso a un flashover, es decir, una combustión súbita que involucró todo el sótano.
Sobrevivientes de la tragedia acusaron que el local no contaba con una salida de emergencia y la única forma de escapar era subiendo una escalera muy angosta. Fue allí donde muchos quedaron atrapados. Por otro lado, autoridades de Suiza señalaron que también se realizarán pericias a la espuma que cubría el techo del sótano para identificar si ésta cumplía con la legislación vigente. También se investigará si el lugar contaba con extintores y si éstos se usaron o no para controlar las llamas.De L’Herbe afirma que aparentemente en Suiza “hubo fallas en materia de sistema. Uno, de determinación de la capacidad de carga. Segundo, lo que tiene que ver la capacidad de carga con la relación a las vías de evacuación. Y en tercer lugar, la ausencia, aparentemente, de sistemas de supresión o apagado de incendio que fuesen automáticos”.
Lo que se viene para Suiza
De L’Herbe recalca que “una vez iniciado un incendio en un compartimiento cerrado, el máximo desarrollo del incendio que implica alcanzar un crecimiento exponencial puede tomar tiempos muy breves. Incluso hablamos de 4 a 5 minutos. Eso puede terminar comprometiendo el compartimiento de manera completa y el fenómeno se llama Flashover. Por eso los sistemas de supresión automáticos son tan relevantes“.
“Parte de la norma que seguramente deberá será revisada en Suiza y que en USA es estricta, es la de materiales que se usan. Por ejemplo, telas y elementos de adorno que deben tener tratamiento para ser ignífugas, entre otras propiedades. Esto así como la distribución y uso de la infraestructura está normado por el International Fire Code y el International Building Code. Dos instrumentos muy utilizados en USA”, añade.
Con respecto a los rociadores de Sprinkler, el experto señala que la norma cambió en Estados Unidos “a eso de 2003, a raíz de un incendio en un centro nocturno, donde básicamente lo que ocurre es algo relativamente similar. Pero no en el contexto de una fiesta de fin de año, sino que en el contexto de una discoteca. Y lo que terminó ocurriendo es que hay un espectáculo donde se utilizan fuegos pirotécnicos y éstos encienden una cortina. También parte del escenario y de ahí sube hacia el techo”.
“Desde el punto de vista de los estudios, aproximadamente más de un 90% de los incendios se apagan en su etapa inicial con la activación de cinco cabezales“, destaca.
“Tenía la mitad del rostro quemado”
Noa Bersier, uno de los sobrevivientes del incendio, explicó a The New York Times que en cosa de minutos las llamas se extendieron por todo el techo del sótano. En ese momento tomó la decisión de salir inmediatamente por la única salida que vio. Las estrechas escaleras en donde varias víctimas quedaron atrapadas minutos después.
“Ves el pánico en los ojos de todos. Hay gritos; creemos que nos estamos quemando”, describió. Finalmente logró salir del lugar: “Ahí fue cuando vi mis manos, con la piel seriamente dañada”, explica.
“Tenía la mitad del rostro quemado. Me di cuenta de que mi cabello también se había quemado. Olía a quemado“, recordó el joven de 20 años, quien permanece internado en un hospital. Bersier tiene quemaduras en la cabeza, manos, una pierna y en la parte baja de la espalda. “Estoy muy agradecido de seguir aquí hoy“, señaló, “en comparación con otros que no lo lograron”.
¿Qué pasa en Chile?
El consultor en gestión de emergencias destacó en Chile la normativa “tiene probablemente todavía dos atrasos frente a las más modernas. Uno, por ejemplo, todavía la instalación de rociadores Sprinkler es una normativa que está restringida en general a instalaciones relativamente grandes“.
“En Chile, es muy difícil que tú veas, por ejemplo, en restaurantes, en discotecas, rociadores de estas características. Por lo tanto, en general, estamos hablando de que lo que establece la norma y lo que vamos a ver principalmente son redes húmedas, redes secas, alarmas de humo, pero yo te diría que todavía estamos al debe en esta materia. Principalmente cuando estamos hablando de eventos masivos que cada vez están siendo más habituales”, agregó.
Junto con eso, afirma que “hay otro elemento que probablemente es más institucional, la norma tiene que ser fiscalizada. En países como Estados Unidos, existe una autoridad, llamada Fire Marshal que fiscaliza, pero es una autoridad que está presente a nivel local. En Chile, por ejemplo, una autoridad que tienes es el Seremi de Salud y en general, muchas de las fiscalizaciones que se hacen tienen que ver con autoridades regionales. Imaginémonos entonces lo complejo que es para una región como la Metropolitana tener una autoridad regional que logre llegar a todos aquellos espacios que son discoteques, por ejemplo”.
“En general estas normas en Suiza existen o son similares, pero el problema suele radicar en que la aplican los cantones bajo criterios que pueden tener un resultado no tan estricto como en otros países, subevaluando los riesgos y peligros. Esto abre criterios dispares y brechas de fiscalización. Este tema es relevante cuando lo traemos a Chile donde solemos precisamente enfocarnos en la generación de normas olvidando la relevancia de su aplicación. Eso hace que en Chile normas, planes e incluso procedimientos queden muchas veces en un plano burocrático y no de resultado eficaz. Entonces viene la tragedia y terminamos por solo quedarnos en la modificación de la norma sin entrar al fondo del asunto: que funcione”, indica.
Fuente: The Clinic











