Los últimos días de febrero marcan el inicio de la cuenta regresiva para el la vuelta a clases y el fin de las vacaciones de verano para miles de familias. El llamado “súper lunes” simboliza para muchos la vuelta a la rutina diaria, pero para otros representa un momento difícil.
Mientras que algunos estudiantes sienten entusiasmo por el inicio del año escolar, por los nuevos aprendizajes y el reencuentro con compañeros a quienes no ven desde hace casi dos meses, otros enfrentan este periodo con preocupación, estrés o inseguridad frente a lo que vendrá.
En ciertos casos, el retorno a clases puede generar ansiedad, que no solo se manifiesta a nivel emocional, sino también físico. Pese a que los expertos califican como “normal sentir nervios”, también hacen recomendaciones para poder acompañar a los niños emocionalmente en el inicio del año escolar.
Enfrentar el caos del “súper lunes”
La psicóloga de la Clínica IINDISA, Carolina Alcayaga, señala que este tipo de ansiedad es la expectante, es decir, los nervios por lo que viene y lo que va a pasar. “En los niños es de esperar que esto ocurra, especialmente en el colegio, porque salen de vacaciones, se van de su curso, cambian los profesores y vuelven a una etapa nueva distinta”, dice la especialista.
Además, la psicóloga menciona la ansiedad generalizada que se forma por el llamado “súper lunes”, donde en el caso de Santiago, deja su estado veraniego de calma y se transforma con la vuelta de marzo. Alcagaya agrega que, “La ciudad se vuelve un caos y eso también hace que los papás, los niños, todos caigan en un estado de estrés severo que puede reflejarse en la ansiedad”.
En este contexto, la experta recomienda comenzar el año retomando las rutinas del período escolar previo a las vacaciones como volver a horarios de sueño adecuados y recuperar una alimentación equilibrada. Además, aconseja reintroducir gradualmente las responsabilidades de los niños para facilitar la adaptación al ritmo cotidiano.
Normalizar sentir nervios por el inicio de una nueva etapa
La directora de Psicología de la Universidad Central, Carolina Pezoa comenta que, “sentir nervios ante lo nuevo es absolutamente normal”. Bajo esa premisa la especialista destaca que la primera estrategia para tratar la ansiedad es normalizar la emoción.
Pezoa explicó que el regreso a la etapa escolar implica una transición emocional importante para los niños, ya que significa dejar atrás el descanso, la autonomía y el tiempo libre. Cambio que conlleva ajustes en la rutina, menor espacio para el juego y menos oportunidades de socialización y toma de decisiones, lo que puede resultar poco agradable para ellos.
Aunque reconoce que sentir ansiedad por la vuelta a clases es común, la psicóloga destaca el rol de las familias y también entrega recomendaciones. Pezoa dice que las primeras semanas deben estar dedicadas a sondear la esfera emocional de los hijos y luego empezar a ocuparse de lo académico.
“Las preguntas deberían partir con cómo te sentiste hoy, qué conociste, qué hiciste, hay nuevos compañeros, es decir, preguntas asociadas a lo emocional y no al rendimiento”, recomienda la psicóloga.
El rol de las familias para apoyar a quienes van inician un año escolar
Además de un cambio de foco, la psicóloga Carolina Pezoe menciona como clave reinstalar lo que son las rutinas del sueño “a lo menos unos días antes empezar las clases”.
Asimismo, aconseja fomentar la autonomía de los niños respecto a la organización de las tareas, de las mochilas, de la colación, de lo que hay que llevar, etc. Pero destaca la importancia de estar pendientes según las etapas, según los cursos y según la experiencia, “siempre observando cambios de ánimo o conducta que se puedan presentar de manera inicial”.
La especialista señala a modo de consejo para manejar los nervios, tener conversaciones previas con un tono positivo sobre la llegada de marzo y la vuelta a clases. “Hablar de los aspectos agradables del regreso, tener rutinas claras, organizarnos cómo lo vamos a hacer de lunes a viernes, también reduce un poquito la angustia y la incertidumbre”, agrega Pezoe.
Ambas especialistas reconocen que en el caso de que los niños presenten malestares físicos constantes, si se debería trabajar el tema de la ansiedad.
Fuente The Clinic










