Responsable de videojuegos de Google Play para América Latina: “En Chile ya existe cierto nivel de tradición en el sector gaming”

El hombre que define la estrategia y el futuro de Google Play para los videojuegos en Latinoamérica está de paso por Chile. Su visita se enmarca en la entrega de los premios del Indie Games Fund de Google, una iniciativa que entrega miles de dólares y asesoría especializada a estudios independientes.

Este año, dos estudios chilenos fueron seleccionados, un reflejo del crecimiento y madurez de la industria local de videojuegos. Así lo plantea Daniel Trócoli, Head of Play Partnerships for Games para Latinoamérica de Google, con quien The Clinic conversó.

En este diálogo, Trócoli aborda los desafíos que enfrentan actualmente los desarrolladores latinoamericanos y explica cómo, desde la compañía que representa, buscan impulsar su trabajo y con ello fortalecer la tienda de Android, que cuenta con la impresionante cifra de tres mil millones de usuarios activos cada mes en todo el mundo.

— ¿Cómo describirías el momento actual que vive la industria de los videojuegos en América Latina?
— Creo que estamos en un momento muy interesante para los videojuegos en general. En la región hay muchos desarrolladores talentosos que buscan maneras de dar visibilidad a sus productos y llegar a audiencias más amplias. La razón principal por la que iniciamos el programa (el Indie Games Fund) es porque ya habíamos tenido algunas experiencias previas en la región. Desde 2017 hemos estado trabajando con el ecosistema de desarrolladores de juegos móviles locales, y en ese proceso vimos que muchos de ellos venían de otras plataformas como PC o consolas.

Cuando comenzamos algunas iniciativas, nos dimos cuenta de que la industria en América Latina estaba bastante dispersa: en algunos países existían asociaciones de desarrolladores, pero no había intercambio de experiencias entre ellos, salvo cuando coincidían en eventos internacionales como la Game Developers Conference en Estados Unidos. Faltaba un evento regional que los reuniera. Por eso, con nuestra visión quisimos darles exposición a estos desarrolladores y creamos el Indie Games Festival hace varios años. Fue una gran experiencia, con presencia de varios países latinoamericanos, y el ganador, de hecho, fue un desarrollador chileno. Después lanzamos otra iniciativa a nivel global llamada Indie Games Accelerator, un programa de aceleración de conocimiento donde llevamos a los desarrolladores a Singapur para que se conectaran con referentes de la industria. La idea era darles herramientas para avanzar más rápido.

Cuando regresaban a la región, seguíamos en contacto con ellos y notamos que muchos aprendían bastante, pero tenían dificultades para aplicar ese conocimiento. Al entrevistarlos, descubrimos que había falta de financiamiento, tanto público como privado, lo que obligaba a muchos estudios a realizar trabajos por encargo para sobrevivir. Además, competían con otras industrias que sí tenían acceso a más fondos. Por ejemplo, las startups tecnológicas a menudo atraen a los mismos perfiles técnicos que serían muy valiosos para los videojuegos.

Así identificamos dos grandes desafíos: la falta de financiamiento y la fuga de talento, ya que muchos desarrolladores terminan siendo contratados por empresas internacionales. Por eso quisimos apoyar el ecosistema local. América Latina tiene una enorme base de jugadores, pero la mayoría del contenido que se consume es importado. Queremos que los desarrolladores locales puedan contar sus propias historias, con sus propias mecánicas y narrativas.

A nivel macro, el panorama de los videojuegos también cambió. Tras la pandemia, cuando los juegos fueron un gran refugio durante el encierro, el crecimiento fue exponencial. Hoy la curva se ha estabilizado: no ha disminuido, pero volvió a niveles más normales. También ha habido cambios en los hábitos de consumo. La gente tiene menos tiempo para jugar y busca otras formas de entretenimiento, como videos cortos o plataformas de streaming. Sin embargo, siguen apareciendo nuevas mecánicas interesantes, como en Vampire Survivors, donde la jugabilidad es simple pero con una progresión profunda. Queremos dar más oportunidades a los desarrolladores independientes, porque muchos usuarios disfrutan experiencias breves, bien diseñadas y que no exigen decenas de horas de juego.

Daniel Trócoli, Head of Play Partnerships for Games para Latinoamérica de Google.

— ¿Qué papel cumple hoy Google Play en el desarrollo del ecosistema de videojuegos en la región?
— Google Play es una de las principales tiendas dentro del ecosistema Android. Más que un canal de distribución, ofrecemos herramientas para que los desarrolladores puedan tener éxito. Cuando publican su juego en Google Play, pueden llegar a varios países, exportar su contenido y acceder a herramientas para todas las etapas del ciclo de vida del producto: desde la preinscripción para generar expectativa y comunidad, hasta tests de precios en distintos mercados, considerando el poder adquisitivo local.
Así, nuestro rol tiene dos frentes; dar acceso global a los desarrolladores, y ofrecer a los usuarios una enorme variedad de juegos.

— ¿Has notado un crecimiento de estudios independientes en América Latina?
— Sí, sin duda. En cada edición del Indie Games Fund vemos cómo la calidad de los desarrolladores crece muchísimo. Este es un programa en el que llevamos años invirtiendo, y lo que más valoramos es la madurez y calidad del estudio, no solo de un juego en particular. Creemos que un estudio de videojuegos se parece más a una startup que a una producción cinematográfica. Rara vez tiene éxito con su primer juego, sino que necesita iterar, aprender y lanzar nuevos proyectos.

Buscamos a los mejores estudios de América Latina, incluso si aún no están desarrollando para móviles, y los ayudamos a descubrir ese camino. Hemos visto casos exitosos en varios países, con estudios que duplicaron su tamaño, consiguieron nuevas rondas de inversión o lograron sostenerse gracias a Play Pass, nuestro servicio de suscripción. Muchos desarrolladores, al pasar de PC o consolas a móvil, se sorprenden con el alcance: pasan de vender decenas de miles de copias a obtener cientos de miles de descargas, lo que les permite trabajar con datos reales de los jugadores y mejorar sus juegos de forma continua.

— ¿Cómo ves actualmente a Chile dentro de esta industria?
—Estamos muy entusiasmados. Chile siempre ha tenido una buena visión sobre la industria de los videojuegos. Desde hace años, en la Game Developers Conference de San Francisco, siempre veo el stand de los desarrolladores chilenos y un esfuerzo constante por darles visibilidad. Hemos tenido varias experiencias positivas con estudios chilenos: uno ganó el Indie Games Festival, y Niebla Games participó en el Indie Games Accelerator.

Tenemos un desarrollador, Tiny Bites, que trabaja estrechamente con nosotros, no como desarrollador independiente, sino como un desarrollador consolidado, ya que llevan mucho tiempo en dispositivos móviles, su plataforma principal, creando títulos multijugador muy pulidos y de alta calidad, lo cual es muy difícil.

Creo que en Chile ya existe cierto nivel de tradición en la industria de los videojuegos, y estamos muy felices porque, por primera vez, en el Indie Games Fund tendremos dos estudios chilenos: Niebla Games y Octeto Studios. Antes recibíamos pocas postulaciones desde Chile, pero eso cambió. Ahora llegaron muchas más y con títulos de altísima calidad.

— ¿Qué desafíos ves para los estudios chilenos?
— Son similares a los del resto de América Latina. Hoy es muy difícil depender solo de la visibilidad orgánica; los estudios deben aprender sobre marketing, relaciones públicas y gestión de comunidad.
Cada tanto surge un éxito inesperado, pero lo importante es lograr un crecimiento sostenible, paso a paso. También veo que la región ha madurado mucho. Hace 20 años, cuando comencé en la industria, era común ver estudios pequeños que querían hacer el próximo Gears of War con tres personas. Hoy llegan con proyectos más acotados, alcanzables y bien ejecutados.

Aun así, faltan más juegos multijugador, que requieren un nivel técnico alto y una base de jugadores amplia. En América Latina, los aspectos visuales y musicales suelen ser brillantes y creativos, pero todavía hay espacio para mejorar la parte técnica y la optimización para distintos dispositivos.
Los chilenos ganadores del Indie Games Fund.

— ¿Qué cambios has visto en los hábitos de consumo de videojuegos, especialmente en móviles?
— Es una gran pregunta. Creo que ha habido un cambio importante, aunque no directamente en los juegos, sino en el consumo de medios asociado a ellos. Hoy hay muchísimas plataformas de video con contenido en torno a los videojuegos, creadores que explican el lore, hacen tutoriales, conversan en mesas redondas o simplemente transmiten partidas en vivo. Entonces, siento que hubo un cambio cultural en el que el juego se volvió más presente, no solo cuando alguien está jugando, sino también porque las personas pueden mantenerse en contacto con esos mundos que les gustan, incluso cuando no están jugando directamente. Creo que eso ha cambiado mucho en pocos años, comparado con lo que veía cuando empecé y lo que veo que ocurre hoy.

También siento que las expectativas de los jugadores son muy altas, porque el nivel de calidad que se ve hoy en muchos juegos, y la cantidad de lanzamientos, también es enorme. Eso eleva el estándar para todos y hace que la competencia sea más dura, especialmente para los estudios independientes.

Pero ahí es donde creo que muchos indies son muy inteligentes: no están compitiendo directamente. Están ofreciendo una narrativa diferente, o una mecánica distinta; no buscan competir en términos de —no me gusta esta palabra, pero por falta de una mejor— “poder de fuego”. Más bien usan otros enfoques para mostrar su propia visión de lo que puede ser un juego interesante para un público diferente.

Fuente: The Clinic

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