Investigadores chilenos desarrollaron tecnología para producir árboles más resistentes al fuego: utilizan microorganismos nativos del suelo

Lograr la recuperación de bosques tras los incendios forestales es uno de los grandes desafíos ambientales que enfrenta Chile. En ese contexto, un equipo de investigadores de la Universidad de La Frontera, desarrolla un proyecto que utiliza microorganismos nativos del suelo para producir árboles más resistentes y aumentar significativamente la supervivencia de especies nativas en terrenos degradados por el fuego.

La iniciativa obtuvo el primer lugar nacional en el concurso “Desafíos para la Recuperación Post-Incendios” de Anid, y surge en un escenario cada vez más crítico para la gestión de incendios forestales en el país. Solo en las temporadas 2024-2025 y 2025-2026, los incendios ya han afectado más de 28 mil hectáreas en Chile, con tasas de mortalidad muy altas en los procesos tradicionales de reforestación.

Frente a esta realidad, el proyecto liderado por UFRO propone un enfoque pionero: producir árboles nativos que, desde su etapa inicial, desarrollen una mayor tolerancia al estrés hídrico, térmico y nutricional. Y de esta forma, aumentar sus probabilidades de sobrevivir en suelos degradados por incendios.

“Hoy la reforestación post-incendio fracasa en gran medida porque las plantas se producen en condiciones muy favorables. Pero luego se enfrentan a suelos degradados por el fuego, que tienen pocos nutrientes y un alto estrés ambiental. En este proyecto lo que hacemos es preparar las plantas desde la germinación para que puedan adaptarse y sobrevivir bien en esos escenarios extremos”, explica el Dr. Andrés Fuentes, académico de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Medio Ambiente de la UFRO y líder del proyecto.

El proyecto que busca crear árboles resistentes a incendios

Durante la primera etapa —un pilotaje de nueve meses desarrollado en 2025— el equipo evaluó una estrategia eco-biotecnológica basada en complementar el sustrato de cultivo con microbiomas. Es decir, comunidades naturales de microorganismos benéficos presentes en suelos de bosques nativos. Estos microorganismos cumplen un rol clave en el desarrollo de las especies, ayudándolas a tolerar condiciones adversas como sequía, altas temperaturas y baja disponibilidad de nutrientes, características típicas de los suelos después de un incendio.

Uno de los principales problemas de la reforestación post-incendio es que las plantas producidas de manera tradicional no logran adaptarse al ambiente degradado que deja el fuego. Más del 60% puede morir durante el primer año”, señala Fuentes.

Las especies nativas con mejores evaluaciones

Los resultados de las pruebas fueron alentadores. Las especies producidas con esta técnica no necesariamente crecieron más rápido ni fueron más grandes en vivero, pero sí desarrollaron características internas —a nivel fisiológico y de expresión genética— que las hacen más tolerantes y resilientes al estrés ambiental. “Son plantas que vienen preparadas para enfrentar condiciones extremas, lo que es clave en suelos afectados por incendios y en un contexto de cambio climático”, agrega el investigador.

Entre las especies nativas evaluadas con mejores resultados se encuentran el raulí, roble, peumo, maitén y quillay. Lo que abre posibilidades tanto para la restauración de bosques nativos con valor ecológico y productivo como para la recuperación de áreas degradadas y el uso de especies nativas en espacios urbanos.

Tras competir con otros 12 proyectos seleccionados a nivel nacional en la primera etapa, la propuesta UFRO obtuvo la más alta calificación del país y fue una de las tres iniciativas que avanzaron a la segunda fase del concurso. “Este resultado valida más de diez años de investigación continua en incendios forestales y restauración ecológica que hemos desarrollado en la Universidad de La Frontera. Es un reconocimiento al trabajo colaborativo, con foco en soluciones reales y basadas en la naturaleza”, destaca Andrés Fuentes.

La nueva fase del proyecto se extenderá hasta 2027 y contempla el escalamiento de esta tecnología desde el laboratorio y los invernaderos experimentales hacia su aplicación en terreno, en áreas afectadas por incendios en La Araucanía, tanto en la depresión central como en sectores cordilleranos. La iniciativa cuenta con la colaboración de especialistas de la Universidad de Concepción, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y empresas del sector productivo como Viveros Agromen y Abonos San Francisco, lo que permitirá avanzar hacia una producción a mayor escala de plantas mejoradas.

Fuente: The Clinic

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