Investigadora que acuñó el término del “espectro autista” ahora cuestiona el concepto y critica que “perdió completamente el sentido”

En conversación con The Telegraph, la psicóloga del desarollo alemana-británica Uta Frith, una de las pioneras en la investigación que sustenta la comprensión actual del autismo, cuestionó que la condición siga describiéndose como un “espectro”. A su juicio, el concepto se ha vuelto tan amplio que “perdió completamente el sentido”.

La académica de 84 años, señaló que la definición del autismo que estableció hace décadas –una condición del neurodesarrollo de por vida, asociada a dificultades en la comunicación y comportamientos restringidos– no ha cambiado. Sin embargo, explicó que la interpretación de esta se ha vuelto cada vez más inclusiva.

Según Frith, el enfoque del espectro se adoptó para superar el antiguo modelo categórico, que dejaba a muchas personas fuera de una definición clínica precisa. Sin embargo, advirtió que, “debido a diversos factores culturales, el espectro se ha vuelto cada vez más amplio e inclusivo, y creo que ahora ha llegado a su colapso”.

La investigadora planteó que, cuando la categoría se expande demasiado, el diagnóstico médico pierde sentido. En ese contexto, sugirió que hoy podrían distinguirse dos grandes subgrupos, quienes son diagnosticados temprano en la infancia –generalmente antes de los cinco años– y quienes reciben el diagnóstico más tarde en la vida, a quienes sugirió llamar “hipersensibles”.

Sobre este último grupo, que incluiría a muchos adolescentes y especialmente mujeres jóvenes sin discapacidad intelectual, explicó que pueden comunicarse verbal y no verbalmente, pero experimentan altos niveles de ansiedad en situaciones sociales.

Frith sostuvo que este grupo está creciendo a un ritmo “alarmante”, mientras que los diagnósticos tempranos solo han aumentado de forma moderada. De hecho, indicó que en niños autistas con discapacidad intelectual las cifras se mantienen “bastante estables”.

Aunque reconoció que las personas de este segundo grupo enfrentan dificultades reales y “no diría que es un invento”, la especialista planteó que esos problemas podrían abordarse mejor con otros diagnósticos y añadió que preferiría que la etiqueta de autismo se limitara al primer grupo.

La crítica a los diagnósticos de autismo sin una base científica objetiva

Frith también dijo que la condición “existe desde el nacimiento” y que ella seguiría llamándola un “trastorno”, a pesar de que algunas personas objetan ese término.

Uta Frith señaló que se debe prestar mayor atención a señales clave del autismo, como conversaciones rígidas o la dificultad para comprender ironías, humor o significados implícitos. A su juicio, estos indicios no siempre se consideran adecuadamente en los procesos de evaluación.

La experta también expresó preocupación por el aumento de personas que se autodiagnostican y luego buscan confirmar ese diagnóstico con médicos. En ese contexto, criticó los métodos actuales de evaluación, los cuales dependen demasiado de la experiencia subjetiva del paciente y menos de la observación clínica objetiva.

La psicóloga del desarrollo también criticó la idea errónea de que las personas pueden “enmascarar” sus síntomas, algo que considera que “no tiene base científica”, a pesar de que muchas personas, incluidos expertos, se han “encantado con esa idea”.

“Podríamos decir que todos estamos enmascarando, todo el tiempo, tratando de adaptarnos a las normas de nuestra sociedad. Desde ese punto de vista, soy muy crítica de esta idea”, afirmó, añadiendo que también rechaza la noción de que niñas y mujeres estén siendo infradiagnosticadas.

Frith, cuyo trabajo contribuyó a transformar la comprensión del autismo y la dislexia, afirmó que en el pasado apoyó con entusiasmo la idea del espectro autista, pero que en la última década ha llegado a pensar que el concepto “ha ido demasiado lejos” y reconocer que “no está bien”.

Fuente The Clinic

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