Desde 1988, por disposición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 19 de octubre se conmemora el Día mundial de la lucha contra el cáncer de mama, con el objetivo de concientizar a la población sobre la prevención y tratamiento de esta enfermedad.
Y en Chile esto cobra especial relevancia, pues se trata de la principal causa de muerte oncológica entre mujeres. Según el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Minsal, seis mujeres mueren al día de cáncer de mama en nuestro país.
Además, de acuerdo al Observatorio Global del Cáncer (Globocan), el cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres en nuestro país, con cerca de 5.640 nuevos diagnósticos al año.
Ante esta realidad, los especialistas insisten en la relevancia de la detección temprana, ya que ello aumenta las posibilidades de éxito una vez que se inicie el tratamiento.
En ese sentido, el chequeo mamario anual por un médico especialista, junto con la mamografía, son las herramientas más efectivas para detectar tumores en etapas tempranas, disminuir la mortalidad y posibilitar tratamientos menos invasivos.
“Lo ideal es que detectemos el cáncer antes de que haya ningún signo o síntoma”
La doctora Valentina Ovalle, oncóloga radioterapeuta de la Clínica IRAM, explica que “lo ideal es que detectemos el cáncer antes de que haya ningún signo o síntoma, porque eso implica que estaría en una etapa más temprana, y por lo tanto, son de mejor pronóstico los tumores. Pero, una vez que ya hay signos, puede ser un nódulo, puede ser un cambio en la forma de la mama sin que se palpe un nódulo propiamente tal, o cambios en la piel que eso es súper fácil verlo”.
En ese sentido, la doctora Ovalle comenta que “es poco frecuente que haya dolor y cuando hay dolor puede darse como puntadas ocasionales como unos pinchazos en la mama. Mientras más precozmente hacemos la consulta, es mucho más probable que encontremos esto en una etapa más temprana y que tenga un mejor pronóstico”.
Entre los síntomas de alerta por el cáncer de mama se incluyen cambios en la forma o tamaño de la mama, alteraciones en la piel (enrojecimiento o aspecto de “piel de naranja”), secreción o hundimiento del pezón, y la presencia de un nódulo o zona endurecida.
Fuente: The Clinic











