Trabajadores de Starbucks pusieron fin a casi un mes de huelga pese a no conseguir el alza de sueldos que pedían

Starbucks, la gigante de venta de café en el mundo, mantuvo su servicio interrumpido en Chile desde inicios de marzo en diversos locales a causa de la huelga convocada por sus trabajadores, quienes exigían mejores sueldos y condiciones laborales. Sin embargo, luego de más de veinte días de protesta, el sindicato decidió deponer la huelga.

Starbucks Chile emitió un comunicado en el que informó que “este lunes 31 de marzo de 2025 la Comisión Negociadora del Sindicato de Trabajadores de la compañía confirmó la aceptación de de la nueva oferta presentada por la empresa el día 28 de marzo de 2025 -en el marco de la negociación colectiva llevada a cabo por ambas partes- dando por terminado el proceso de huelga legal”.

Al ser consultado al respecto, Antonio Paez, dirigente del sindicato de trabajadores de Starbucks, comenta a The Clinic que decidieron terminar con las manifestaciones “no por acuerdo con la empresa, sino más bien porque en la evaluación que hicimos nos percatamos de que seguir extendiendo la huelga con la empresa, que estaba totalmente cerrada a cualquier tipo de negociación, terminaba siendo más contraproducente para nosotros y alcanzar el objetivo que nos habíamos propuesto”.

Según difundieron los trabajadores en su momento, el café más barato de la cadena cuesta $3.200 y un frapuccino grande vale $5.700; mientras que un barista promedio gana solo $2.800 por hora y percibe alrededor de $380.000 mensuales. Además, la polémica en su momento escaló luego de que la compañía emitiera un comunicado expresando que los trabajadores solicitaban un alza salarial de 200%, cifra que el sindicato negó.

En cuanto a los detalles del acuerdo, Paez señala que “todo lo que tuvo que ver con beneficios no remuneracionales, y de carácter organizacional, estaba plenamente alineado en lo que nosotros habíamos exigido desde el comienzo. Estamos hablando de extensión de sala cuna universal, realmente universal, es decir, para padres y madres, e incluso convivientes; también mayor cantidad de permisos ante fallecimiento de familiares y familia extendida; mayor cantidad de número de asambleas, permisos para delegados; un protocolo de temperatura para ajustar las temperaturas máximas que se pueden trabajar en tienda, y cosas así”.

Ahora bien, en términos salariales, el dirigente del sindicato de Starbucks acusa que “la empresa se limitó a reponer algunas de las ofertas que se habían estado conversando, como por ejemplo un bono de fin de año para las personas que no tenían ningún tipo de beneficio en diciembre: de $100.000 para los sindicalizados, y de $70.000 para los no sindicalizados”.

A esto se sumó, según plantea, “un aumento al bono de septiembre, un pequeño aumento en el tema del bono de noche, que en realidad afecta a muy poca gente, básicamente a los trabajadores del aeropuerto. También un aumento en las asignaciones de colaciones y transporte, que sube de $6.000 a $10.000 cada una, y probablemente donde quedamos más al debe es en el tema de sueldos, donde la empresa se mantuvo rígida con respecto a su propuesta de aumentar $20.000”.

Tras ello, explica que dicha alza “tiene dos márgenes, porque hay un grupo de 700 trabajadores que nos encontrábamos en la negociación colectiva que ya estábamos recibiendo $17.000, por lo tanto a nosotros nos sube de $17.000 a $20.000. Y en el caso del resto de los otros 600 y fracción de trabajadores, a ellos les sube de 0 a $20.000”.

“Nosotros estábamos esperando que la empresa repusiera los $25.000 brutos que había ofrecido en algún momento, además de algún tipo de asignación o beneficio extra que llegara a los $15.000 brutos, y eso es donde topamos. Después no hubo ni bono de término de conflicto, ni amortización del pago de los días de huelga de ninguna manera”, agrega.

Junto con ello, Paez indica que “mi balance es que, primero, le plantamos cara a una empresa que estaba muy acostumbrada a que no haya cuestionamientos a sus decisiones corporativas. Yo creo que eso es muy relevante, sobre todo para la organización y para la moral interna de los trabajadores, porque veníamos de diez años de conversaciones, negociaciones pero sin una lucha general y para nosotros era importante mantener un punto”.

Fuente: The Clinic

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