Carrie en tiempos de redes sociales: Cómo Mike Flanagan actualizó el terror de Stephen King en formato serie

Han pasado más de 50 años desde que Stephen King publicó Carrie y medio siglo desde que Brian De Palma convirtió la historia en uno de los clásicos más reconocibles del cine de terror. Para Mike Flanagan, precisamente ese historial hizo inevitable una pregunta cuando Prime Video le propuso volver a adaptar la novela: ¿para qué hacerlo otra vez?

“Mi primera reacción fue: ¿por qué? Carrie ya había sido adaptada de forma icónica por Brian De Palma, y luego se hizo otra vez, y otra vez”, reconoció el creador de The Haunting of Hill House y Midnight Mass en material compartido por Prime Video con CNN Chile.

La respuesta apareció cuando comenzó a pensar menos en las adaptaciones anteriores y más en los adolescentes que hoy tendrían la edad de Carrie White.

Su hijo mayor estaba a punto de entrar a la secundaria y Flanagan comenzó a inquietarse por el mundo que encontraría: detectores de metales, simulacros ante posibles tiroteos y, especialmente, redes sociales capaces de transformar errores y humillaciones adolescentes en registros públicos potencialmente permanentes.

“Empecé a pensar en él entrando a la escuela, pasando por un detector de metales, haciendo simulacros de tiroteos y enfrentándose a un panorama de redes sociales y posible bullying donde sus mayores humillaciones, o incluso los errores que todos cometemos al crecer, serían públicos y quizá quedarían consagrados para siempre en internet”, explicó.

Esa reflexión terminó convirtiéndose en la clave para imaginar una nueva Carrie White.

Una Carrie distinta

La serie, que estrena sus ocho episodios este miércoles 7 de octubre en Prime Video, es la primera adaptación televisiva de la novela de King.

Summer H. Howell interpreta a Carrie, una adolescente que ha pasado prácticamente toda su vida aislada en casa junto a su madre, Margaret White (Samantha Sloyan). Tras la muerte de su padre, ingresa por primera vez a una escuela pública y debe enfrentarse al bullying, la exposición en redes sociales y el despertar de sus poderes telequinéticos.

Pero la protagonista que construyó Flanagan parte desde un lugar deliberadamente distinto.

“Nuestra Carrie White es muy diferente de la Carrie White que Stephen King creó y de todas las otras adaptaciones”, afirmó el showrunner.

Mientras describió a la versión tradicional del personaje como “una bola de trauma” aterrorizada por el mundo, explicó que aquí ocurre prácticamente lo contrario: “La conocemos y es curiosa, entusiasta, amigable y está abierta al mundo”.

Howell encontró precisamente allí la puerta para construir su interpretación.

“Ha estado en su casa toda su vida, así que me pareció muy interesante que esté emocionada por salir al mundo, hacer amigos e ir a la escuela por primera vez”, explicó la actriz. “Es dulce y amable, y estaba emocionada de poder mostrar eso”.

El cambio no significa borrar los momentos que convirtieron a Carrie en un referente de la cultura popular. Flanagan adelanta que existen elementos que consideraba “innegociables”: el vestuario de la escuela, el baile de graduación y, por supuesto, el célebre balde con sangre de cerdo.

“Pero más allá de eso, tuvimos la oportunidad de reinventar todo lo demás, incluidos los personajes”, señaló.

Ni Margaret ni Chris son exactamente las villanas que conocemos

Esa reinterpretación alcanza también a dos figuras centrales en la tragedia de Carrie: su madre y Chris Hargensen.

Margaret White ha sido tradicionalmente representada como una madre abusiva y fanáticamente religiosa. En esta versión, Flanagan quiso introducir una contradicción: Margaret ama profundamente a su hija, aunque ese amor no impide que termine haciéndole daño.

“Es una madre que ama ferozmente a su hija y no sabe cómo mantenerla a salvo”, explicó el creador.

Sloyan, quien interpreta al personaje, sostuvo que precisamente ese afecto vuelve la relación más compleja.

“Esta Margaret también es una madre amorosa. Sin embargo, eso no hace las cosas más fáciles. Si acaso, las hace más complicadas”, explicó la actriz.

Según Sloyan, Margaret es incapaz de permitir que Carrie crezca y termina volviéndose “intolerante, cruel y manipuladora” para conservar el mundo que conoce.

Algo similar ocurre con Chris Hargensen, una de las principales responsables del tormento que enfrenta la protagonista.

Alison Thornton aseguró que quiso evitar interpretar al personaje únicamente desde la crueldad y buscó comprender qué había detrás de ella.

“Intenté acercarme a Chris desde un lugar de empatía y entender que está sufriendo mucho y atravesando un momento realmente difícil en su vida”, explicó.

La actriz describe a una adolescente sin herramientas para procesar lo que siente, que termina desplazando su rabia hacia Carrie.

“Chris finalmente es su propia víctima, porque la crueldad que utiliza todo el tiempo afecta sus amistades, afecta a la comunidad y la afecta muchísimo a ella”, señaló Thornton. “Creo que Chris y Carrie podrían haber sido amigas si Chris hubiera estado en otro momento de su vida”.

El bullying en tiempos de redes sociales

La posibilidad de desarrollar esas motivaciones es una de las diferencias estructurales de esta adaptación. En lugar de condensar la historia en una película, Flanagan cuenta con ocho episodios para explorar a Carrie, Margaret, Chris, Sue Snell y el resto de la comunidad.

El creador afirma que ese espacio permite comprender cómo una sucesión de decisiones individuales conduce hacia una tragedia que el público, en gran medida, ya sabe que viene.

También amplía un elemento apenas explorado en adaptaciones anteriores: Carrie no sería la única mujer con sus capacidades.

Flanagan retomó del libro la idea del denominado “gen K” y expande ese universo hacia otras mujeres que pudieron haber manifestado poderes similares a lo largo de la historia, incluso remontándose a los juicios de Salem y Juana de Arco.

Sin embargo, para Matthew Lillard, quien interpreta al director Grayle, hay una idea mucho más cotidiana atravesando toda la serie.

“Es una historia clásica sobre una marginada que comienza a descubrir su propio poder”, señaló el actor. “Pero está contada a través de este nuevo lente, que es el flagelo de las redes sociales”.

Y detrás del terror, identifica otro tema: la bondad como una decisión.

“Cada vez que un personaje toma una decisión que aumenta la tensión, existe una salida. Y es simplemente elegir la bondad”, afirmó. “Muchas veces, los antagonistas de la historia simplemente no lo hacen”.

Esa acumulación conduce inevitablemente hacia el momento que incluso quienes nunca han leído la novela reconocen: el baile de graduación.

La serie dedica un episodio completo a aquella secuencia y, según Lillard, juega precisamente con el conocimiento previo del espectador.

“Todo el tiempo estás rogando que pueda evitarse. Estás rogando que esa decisión no se tome”, explicó el actor.

Sloyan lo describe como una sucesión de oportunidades perdidas: cada personaje podría elegir un camino distinto, pero las decisiones terminan empujando la historia hacia “el punto en que ya no podemos regresar”.

Incluso Stephen King necesitó ser convencido de que había una razón para regresar a esa historia.

Cuando Flanagan presentó la propuesta al escritor, cuenta que recibió exactamente la misma reacción que él había tenido inicialmente: “¿Por qué?”

Entonces le explicó cómo imaginaba la temporada.

“Le dije: ‘Creo que tengo una buena respuesta’”, recordó. Después de escucharla, King cambió de opinión: “Realmente me encanta esto. Creo que podría ser muy interesante”.

Para Flanagan, el resultado terminó superando sus propias dudas iniciales.

“Estoy muy, muy feliz de que siguiéramos adelante, porque terminó convirtiéndose en uno de mis proyectos favoritos en los que he trabajado”.

Fuente: CNN Chile

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