Inma Rubiales sobre las críticas a las novelas juveniles: “Siempre me ha molestado mucho el por qué a la gente le fastidia tanto que las chicas sean felices”

El arte de ser nosotros“, “Hasta que nos quedemos sin estrellas“, “Nuestro lugar en el mundo” y “Todos los lugares que mantuvimos en secreto” son solo algunos libros escritos por Inma Rubiales. Todos exitosos y llenos de reseñas positivas en redes sociales como Goodreads. Si bien partió escribiendo extremadamente joven, siempre se mantuvo en un solo género: el romance.

Acompañada por su madre, la psicóloga Inma Valero, la escritora llegó a Chile en el marco de una gira literaria que incluye encuentros con fanáticos y una firma de libros que se agotó en menos de cinco minutos. “Empecé a escribir en Wattpad siendo muy pequeña. Escribí mi primera novela como a los ocho años y en Wattpad empecé con diez, once años. Era una historia de amor súper inocente en la que una chica le dejaba como unas notas a su crush de la academia de baile. Eran capítulos muy cortos, donde eran como las notas que escribía ella. Publicaba como una nota distinta como todos los días y era un poco como jugar a que estaba pasando un poco en la vida real”, recuerda en conversación con The Clinic.

“Al principio no me leía nadie porque yo tampoco escribí en Wattpad con el objetivo de hacerme súper conocida y que mucha gente me leyera. Para mí era como bueno, publico mis libros en un blog para que la gente lo pueda leer, como de mis amigos y demás, digo, pues igual Wattpad es como mucho más cómodo”, asegura.

Sobre esa historia, entre risas comenta que “empecé a publicarlo ahí sin ningún tipo de expectativa y de pronto de un día para otro todo esto empezó a crecer muchísimo. Cuando quise darme cuenta tenía medio millón de lecturas y tuve que contarle a mis padres. Imagínate esa primera conversación con mi madre en la cocina: ‘Mamá, tengo una novela en Internet con medio millón de lecturas’. Yo tenía 10 años y mi madre me castigó sin Wattpad y sin redes sociales. Luego ya me levanto el castigo y gracias a eso estoy aquí hoy“.

Carlos Rodríguez – The Clinic

Las novelas de Inma Rubiales

—¿Cuál de tus novelas es tu favorita?

—Uy, qué pregunta más complicada. Siempre que me preguntan elijo una distinta, es como elegir entre papá y mamá. Tú sabes como en el fondo a quién quieres más pero no lo puedes decir. Creo, creo que me quedaría quizá con “Todos los lugares que mantuvimos en silencio”. Para mí es una historia muy especial, además está ambientada en Finlandia. Viajé dos veces a Finlandia con motivo de esta novela y la historia en sí me encanta, pero también como todo lo que significa para mí. Como el entender que la felicidad están las cosas pequeñas, todo este dilema que yo tenía en ese momento con la vida y la muerte, con si quizá me estaba equivocando en elegir el camino que estaba eligiendo.

Es como toda esta metáfora que cuenta Sylvia Plath donde habla que la vida es como una higuera y cada higo representa un camino que podemos tomar. Elegir una implica automáticamente renunciar a otras versiones de ti que podrían estar existiendo y yo cuando escribí esta novela estaba como muy ‘¿Qué versión de mí quiero que exista?, ¿Qué pasa si el día de mañana de pronto muero y me doy cuenta de que el camino que he tomado no es el correcto? Y a raíz de todo esto surge “Todos los lugares que mantengo en secreto”.

Siempre me andan preguntando que si voy a cambiar de género y yo siempre digo que no, porque para mí el género romántico me permite explorar un montón de temas. Creo que más que novelas como románticas al uso, son novelas contemporáneas que lo engloban un poco todo porque trato tantos temas diferentes.

—¿Cuál te gustaría que fuera adaptado?

—A mí me gustarían todos, todos. Si tuviera que elegir uno, elegiría el favorito de las lectoras. No por mí, sino por ellas, que es “El arte de ser nosotros”. Me encantaría. De momento no tengo nada, llamadme productoras.

Respondiendo a las críticas

—Siempre hay críticas en contra del género juvenil

—Desde siempre, desde que empecé a escribir veo esas críticas. Generalmente la gente que dice eso nunca ha leído una novela juvenil, claramente.

—¿Cómo te tomas esas críticas?

—Si te soy sincera me molesta bastante, pero no me molesta tanto por mí. Me refiero, sí que me viene gente igual, sobre todo gente a lo mejor más adulta. Señores sobre todo, que a lo mejor han tenido que leer mis libros por algún motivo, por alguna entrevista, alguna cosa y siempre me acaban diciendo ‘no, pues no tenía expectativas, pero está bastante bien para ser una novela romántica’. Hay gente que critica las novelas sin haberlas leído y dicen que es porno para adolescentes. Cuando veo este tipo de comentarios, sobre todo de gente que no ha leído el libro, a mí como en lo personal, hacia mí, no me molestan, porque si tú criticas mi novela sin haber leído mi novela, tu opinión no tiene ningún criterio. Estás criticando por criticar, pero estás criticando en función a qué, al público al que va dirigida y eso es lo que me molesta, no que se critiquen las obras, sino que se critique al público adolescente, sobre todo las chicas.

Ocurre con todas las cosas que van dirigidas o que consumen principalmente adolescentes y chicas jóvenes. Todo es criticado. Pasa también con la música, pasa con Taylor Swift, pasa con Justin Bieber, pasaba con One Direction en su momento. Si gustas a los adolescentes, algo malo tienes que tener. Por ejemplo, cuando a una persona le gusta mucho el fútbol, un hombre es un apasionado del deporte y está, todo guay. Pero una mujer a la que le gusta mucho Taylor Swift, le gusta mucho la literatura romántica, es automáticamente como una fanática loca.

Siempre me ha molestado mucho el por qué a la gente le fastidia tanto que las chicas jóvenes sean felices. Es un género dominado por mujeres, tanto a nivel escritoras como a nivel lectoras, y siento que se observa desde fuera con mucho paternalismo y quizá también con un poco, me atrevería a decir también como de rabia, porque a pesar de todas las críticas y a pesar de todo, seguimos ocupando los primeros puestos en ventas.

—¿Cuándo fue la primera vez que dijiste ‘ok, esto dejó de ser un hobby’?

—Pues ostras, qué pregunta. Creo que tiene mucho que ver la llegada de Planeta, eso para mí lo cambia todo.  Pero incluso a la llegada del Planeta yo seguía focalizada en mis estudios y llevaba la escritura como de manera secundaria. Creo que fue un poco de manera progresiva ese año. Recuerdo que con “Hasta que nos quedemos sin estrellas”, las firmas no tenían organización previa. Es decir, no era como ahora que organizo una gira de firmas y tengo ya claro dónde voy a ir en octubre. En ese momento me decían ‘Inma te vas el fin de semana que viene a no sé dónde’ y yo sí. Todo iba surgiendo en la marcha, porque claro, muchas librerías no me conocían, muchas ferias no me conocían, y era como que me iban conociendo conforme la novela se iba haciendo cada vez más famosa.

Ahí terminé ese año de universidad, que además yo publiqué en febrero. Eché la vista atrás y fue como lo que me ha costado este año llevar a la universidad. Porque claro, de pronto pasé de no estar viajando nunca a estar viajando todos los fines de semana, a tener que hacer prensa en días de diario, era como wow. Recuerdo que ese verano tuve una charla con mis padres y les dije ‘papá, mamá, creo que esto de la escritura como que me está absorbiendo un poco y creo que me tengo que centrar como a full en esto y necesito como quizá quitarme alguna asignatura de la universidad, como ir en vez de hacer toda la carrera a 5 asignaturas, como hacer la carrera un año más’. Porque yo quería seguir con mis estudios pero como centrarme más en la escritura y tener más tiempo de llevar la carrera como de manera secundaria.

Mis padres me dijeron que sí, que lo entendían. Soy graduada en publicidad y todo, ya terminé la carrera. Pero sí. Creo que fue como ahí cuando de pronto mis prioridades pasaron de ser mis estudios, porque yo me veía en un futuro siendo publicista y escribiendo mis ratos libres a de pronto es como no, vas a ser escritora y vas a estudiar publicidad porque quieres tener una carrera y porque te gusta en tus ratos libres.

—Lo último, ¿Cuáles son tus autores favoritos?

—Ay, qué pregunta. Es que siempre me cuesta un montón elegir. Me gusta mucho, mucho Maggie O’Farrell, la autora de Hamnet. También Bonnie Garmus con Lecciones de química, Rosa Montero. A nivel romántico me gusta mucho Ali Hazelwood y Jennifer L. Armentrout. Aún no tengo autoras chilenas, pero siempre me llevo un montón de recomendaciones en cada país.

Carlos Rodríguez – The Clinic

Fuente The Clinic

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