¿Es peligroso el ruido de los F-16? El impacto en personas por los vuelos sobre Santiago que podría generar problemas auditivos

El rugido de los F-16 ha marcado los últimos días en Santiago. No es una emergencia ni una falla: son los ensayos de la Fuerza Aérea de Chile para la FIDAE 2026. Pero el sonido —repentino, intenso y prolongado— ha generado una pregunta que se repite en redes sociales y en las casas: ¿puede ser peligroso?

Desde el punto de vista humano, la exposición ocasional a ruidos de alta intensidad no suele provocar daños permanentes, pero sí puede generar efectos inmediatos.

Especialistas explican que sonidos sobre los 140 decibeles —como los que puede alcanzar un avión de combate a baja altura— pueden causar sobresaltos, estrés e incluso ansiedad, especialmente en niños, adultos mayores o personas con hipersensibilidad auditiva.

“El daño agudo por ruido se puede producir sobre los 120 dB. Sobre todo en los pacientes más susceptibles y sin protección auditiva. Podría provocar disminución aguda de la audición, tinnitus u otalgia”, explica el doctor Roberto Arias, otorrino de la Clínica Indisa.

El problema no es solo el volumen, sino también lo inesperado. El ruido abrupto activa respuestas de alerta en el cuerpo: aumento del ritmo cardíaco, tensión muscular y sensación de amenaza. En algunos casos, puede gatillar crisis de pánico o descompensaciones en personas con condiciones previas.

En animales, el impacto del ruido de los F-16 suele ser más evidente. Perros y gatos tienen una audición mucho más sensible que la humana, por lo que perciben estos sonidos con mayor intensidad. Veterinarios explican que los ruidos fuertes pueden provocar conductas de escape, temblores, vocalizaciones excesivas e incluso accidentes domésticos, como intentos de huida desde balcones o patios.

La recomendación, en estos casos, es anticiparse: cerrar ventanas, generar espacios seguros dentro del hogar y evitar dejar a las mascotas solas durante los horarios en que se producen los vuelos. En personas, en tanto, se sugiere reducir la exposición directa y, si es necesario, utilizar protección auditiva.

Aunque los vuelos de los F-16 forman parte de una actividad programada y acotada en el tiempo, su impacto ha vuelto a instalar una discusión más amplia: la convivencia entre eventos de gran escala y la vida cotidiana en la ciudad. Porque más allá del espectáculo aéreo, el ruido —aunque momentáneo— también se siente en tierra.

Fuente The Clinic

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