Fue hace ya diez años que cuatro periodistas -Fernanda Claro, Isabel Plant, Sofía García-Huidobro y Concepción Quintana- armaron un chat y se organizaron para contar historias de mujeres que las inspiraban; la génesis de la plataforma Mujeres Bacanas fue casi accidental, un hobby entre amigas, que rápidamente se transformó en un éxito.
No sólo se creó una comunidad de más de 200 mil seguidoras, sino que terminaron lanzando varios exitosos libros con biografías de mujeres, haciendo charlas en colegios, universidades y empresas, y siendo parte de la nueva ola feminista, aportando desde la visibilidad.
Ahora, para su décimo aniversario, anuncian una etapa completamente nueva: Fundación Mujeres Bacanas, organización filantrópica dedicada a impulsar la igualdad de género en niñas, jóvenes y adolescentes. Ya no solo trabajarán las historias por las que se hicieron conocidas -que erán parte del Archivo Bacanas- sino que su corazón estará centrado en el lanzamiento de un Fondo Concursable, destinado a la entrega de financiamiento y acompañamiento a proyectos que, liderados por organizaciones sociales o comunidades educativas, promuevan la equidad de género.
“Partimos Mujeres Bacanas con una motivación muy clara, y pasaron muchas cosas también de manera orgánica, como los libros, los que incluso a nosotras nos sorprendieron con su éxito. Esta comunidad creció, pero nos costó profesionalizarnos, de alguna manera, y ese fue el proceso para llegar a ser Fundación Mujeres Bacanas: la búsqueda de transformar lo que entregamos como contenido y visibilidad, en ahora algo más social y concreto”, explica Sofía García Huidobro.
Concepción Quintana lo complementa: “Quisimos parar, replantearnos en otro momento de nuestras vidas. Ver cómo hacíamos que Mujeres Bacanas, después de haber tenido un impacto desde hace diez años, podía abordar la equidad desde otra perspectiva y trabajar pensando en un impacto y beneficiarios concretos y reales”.
El cuarteto puso en alto a la plataforma original y se dedicó un año a analizar cómo podían volver al proyecto en uno con vocación social y donde los resultados fueran medibles y tangibles. Lo más difícil, cuentan, fue decidirse por cuál de las muchas brechas que existen en género, sería su centro.
“Fundación Mujeres Bacanas tiene un propósito y una convicción social, y entendiendo que el problema género es estructural, hubo una búsqueda de dónde vamos a poner foco en esta primera etapa y que fue una discusión grande, un trabajo largo”, explica Quintana. “Nos interesan los cuidados, nos preocupa la violencia de género, la dificultad de la maternidad, del emprendimiento, muchas cosas. Pero algo que nos unió a todas, finalmente, para encauzar nuestro aporte, es el preocuparnos de las niñas y tomarlas desde el primer momento en que surge el problema de las brechas de género”.
Las fundadoras coinciden que parte del entusiasmo tiene que ver con que, en su etapa anterior, el encuentro con seguidoras y lectoras jóvenes era muy inspirador: visitar colegios y universidades, conocer a profesoras apasionadas por sus alumnas, y aprender ellas mismas de una nueva generación de mujeres que han crecido en un momento histórico. “Hemos podido aprender de las nuevas generaciones, que tienen una mirada de la sociedad mucho más igualitaria a la con que nos tocó crecer a nosotras”, dice García Huidobro.
“Hoy día, Fundación Mujeres Bacanas busca ser una plataforma que une alianzas, financiamiento y distintos proyectos que mejoren la vida de niñas, mujeres y adolescentes, para que ellas puedan elegir el camino que deseen”, explica Fernanda Claro.
“Es muy emocionante seguir participando de la búsqueda por igualdad, más allá de modas, de slogans o de momentos. Algo en que todos los tipos de feminismo podemos estar de acuerdo, es que necesitamos igualdad de género, hombres, mujeres, grandes, chicos. Y después de mucho reflexionar, buscamos que nuestra manera específica de aportar es desde las niñas y adolescentes, para construir futuro”, explica Isabel Plant.
Una nueva etapa, un nuevo equipo
Tras decidirse por el trabajo con niñas y jóvenes, y comenzar a armar el proyecto del Fondo Concursable, Fundación Mujeres Bacanas comenzó a armarse, con un nuevo organigrama y también un directorio, que incluye a Teresita Vial, abogada, Fernanda Vicente, empresaria e impulsora de proyectos de emprendimiento femenino, y Magdalena Plant, experta en educación.
Luego, buscaron al nuevo miembro clave del equipo, y quien será la encargada de liderar la nueva fundación: Valeria Farías, ingeniera, es la nueva directora ejecutiva.
“En lo personal, llevo años trabajando por la igualdad de género. Me toca, porque yo soy ingeniera civil, he vivido la brecha de género en el área STEM y para mí ha sido un tema relevante de cómo podemos incentivar a más niñas que estén en ingeniería”, cuenta Farías. “En lo que se conecta con Fundación Mujeres Bacanas, hoy me mueve el pensar cómo hacemos que niñas crezcan en un ambiente libre de sesgo de género, que nadie las limite, que nadie diga lo que son capaces de hacer. Es fundamental poner el foco en las niñas en etapas tempranas, para tener cambios a futuro”.

Explica Farías que parte del desafío es rescatar la esencia original del proyecto, su espíritu, pero ahora llevarlo a un nuevo momento. “Agregarle una mirada más sistemática, una mirada a largo plazo que pueda ordenar las prioridades, definir hacia dónde vamos, cuáles van a ser nuestros focos de aquí a cinco años más. Y es una tarea importante realizar, junto a todo el equipo al directorio, porque realmente vamos a estar influyendo en el futuro de las niñas”, dice.
Fundación Mujeres Bacanas tendrá un área de proyectos y contenidos, y la del Fondo Concursable, que se lanzará a fines de marzo. “Buscamos trabajar la confianza de las niñas, inspirar su creatividad, darles herramientas y sentido de propósito. A través del trabajo y seguimiento del Fondo Mujeres Bacanas, darles agencia: fomentar el actuar, el pensar, el sentir de las niñas de hoy”.
Fuente The Clinic











