Un murmullo que mezcla guitarras distorsionadas, nostalgia noventera y una fidelidad que no se desgasta con los años. Ese es el sentimiento que generan los Deftones, banda pionera del nu metal y que lo transformó en una corriente de masas en los años 90.
Para muchos, el regreso de la banda californiana a Chile —esta vez como uno de los nombres fuertes del Lollapalooza— no es solo un show más en la cartelera: cerrarán la primera jornada, el viernes 13 de marzo, como headliners del evento.
Deftones no necesita grandes gestos para marcar presencia. Su historia en Chile se cuenta en conciertos intensos, en escenarios que han ido creciendo junto a su público.
La primera vez en el país de la banda liderada por el vocalista Chino Moreno fue en 2001, justo después de haber publicado su aclamado disco “White Pony”. En pleno enero, hace 25 años, deslumbraron a los miles de asistentes que acudieron al Estadio Chile (actualmente Víctor Jara) con veinte canciones que repasaron los tres discos que habían lanzado a la fecha.
Desde entonces, la banda estadounidense ha vuelto en cinco ocasiones, totalizando nueve conciertos que generalmente han agotado las entradas, citas en las que los fanáticos no se cansan de hacer largas filas y esperar para verlos.
Ahora, en la previa del festival, los fanáticos esperan ver a la banda que aprendió a mutar sin perder identidad, capaz de pasar de la furia a la introspección en una misma canción, que vuelve con un repertorio que dialoga con su historia y con el presente. Un set pensado para un escenario masivo, pero cargado de esa densidad emocional que los convirtió en un nombre de culto.

FOTO: MARCELO SEGURA/AGENCIAUNO.
En esta ocasión, además, los fanáticos de los Deftones podrán disfrutar en vivo del concierto con canciones del aclamado disco lanzado el año pasado, “private music”, que estuvo nominado a los premios Grammy como mejor álbum de rock.
La llegada a Chile ocurre en un momento particular para el festival, que en los últimos años ha apostado por cruces generacionales y regresos esperados. En ese mapa, Deftones ocupa un lugar singular: no es una novedad ni un revival forzado, sino un llamado a revivir al nicho de metaleros vestidos de negro. Es una banda vigente, que sigue convocando y que entiende el ritual del directo como un espacio de catarsis compartida.
Fuente: The Clinic











