“Se trata de una epidemia en desarrollo”: Experto advierte los peligros de la resistencia a los antibióticos y revela cuáles son los más usados

Expertos llevan años alertando sobre sobre el uso indiscriminado de antibióticos. Tomarlos sin indicación médica, no completar tratamientos o usarlos para virus está acelerando la resistencia antimicrobiana que a su vez causa infecciones más difíciles de tratar.

En conversación con The Clinic, el Dr. Luis Bavestrello, director en Clínica Reñaca explica que la señal más clara esta problemática “proviene de la vigilancia de infecciones en los laboratorios, a partir de las cepas aisladas en cultivos. Cada vez se detectan más infecciones causadas por bacterias que antes eran sensibles a ciertos antimicrobianos y que hoy presentan resistencia“.

“Por ejemplo, en las infecciones urinarias solíamos contar con un medicamento prácticamente sin resistencia, que además podía administrarse por vía oral: la ciprofloxacina. Actualmente, en nuestro país, las tasas de resistencia rondan el 40%, y en otros lugares son aún mayores. Esto significa que ya no puede usarse con seguridad sin confirmar sensibilidad, porque la probabilidad de falla es alta. En la práctica, se ha perdido un antibiótico que permitía tratar infecciones graves, incluso renales, por vía oral, y no contamos con otra alternativa oral igual de potente”, añade.

Los antibióticos más usados por los chilenos

Bavestrello confirma que los medicamentos más usados por los chilenos son aquellos de uso ambulatorio. Sin embargo, advierte que “existen dos realidades: por un lado, el gran volumen de antibióticos usados en la comunidad y, por otro, el uso hospitalario, especialmente en unidades de cuidados intensivos”.

Con respecto al uso ambulatorio, afirma que los principales usos tienen que ver con las infecciones respiratorias y, en segundo lugar, las infecciones urinarias. “En las infecciones respiratorias, que incluyen sinusitis, bronquitis, neumonía, laringitis y otros cuadros del tracto respiratorio. Se utilizan derivados de penicilina como ampicilina y amoxicilina, solas o combinadas con sulbactam. Además de los macrólidos, donde destacan la azitromicina y la claritromicina“.

“En las infecciones urinarias ambulatorias, los antibióticos más frecuentes son la ciprofloxacina y la levofloxacina. Además de algunos derivados de penicilina o cefalosporinas, como el cefadroxilo. En este grupo, se encuentran varios de los fármacos más utilizados y también los más mal utilizados”, destaca.

Asimismo, agrega que el uso excesivo de la nitrofurantoína (o macrodantina) “ha generado problemas tanto de toxicidad como de falta de cobertura. Al emplearse durante períodos prolongados como si fuera un ‘desinfectante urinario’, puede producir toxicidad, especialmente pulmonar. Por lo que tratamientos que antes eran habituales ahora se desaconsejan a largo plazo”.

Los errores más habituales ante el uso de antibióticos

El médico afirmó que el error más frecuente que cometen las personas es la automedicación y “asumir que uno tiene el mismo tipo de infección y la misma etiología que otra persona que estaba usando un antibiótico. Se piensa que lo que le recetaron a otro me puede servir porque tenemos síntomas parecidos. Ese error, de usar antibióticos cuando no están indicados es uno de los más importantes”.

“Lo otro es usarlos en una dosis o con una indicación inadecuada. Hay que conocer bien cómo se dosifican, si la persona tiene alguna enfermedad que haga que se metabolicen más lento o se eliminen peor del organismo, porque al usar la misma dosis que una persona sana, el paciente puede intoxicarse”, recalca el especialista.

También comenta que “influye el tiempo de uso, ya sea tomarlos menos de lo indicado o más de lo indicado. Si los usas por más tiempo del necesario, ya no hay mayor eficacia y solo se seleccionan cepas resistentes, se altera la flora o se genera toxicidad; y si los usas por menos tiempo, quedan bacterias vivas que, al haber estado en contacto con el antibiótico, pueden volverse resistentes”.

“Ya dentro de los hospitales, el panorama es más complejo”

Consultado sobre la existencia de bacterias que estén mostrando niveles preocupantes de resistencia, indica que “los estreptococos del grupo A, que son los que producen la amigdalitis aguda clásica, presentan resistencia a los macrólidos, como la azitromicina y la claritromicina. En ese tipo de infecciones es fundamental conocer el grado de resistencia existente. Otra bacteria relevante es la Escherichia coli, muy frecuente en infecciones urinarias. Antes era sensible a la ampicilina o a la amoxicilina; hoy, prácticamente más del 50%, incluso más del 60%, es resistente a ambas”.

“También eran muy sensibles a las quinolonas, donde la ciprofloxacina es la principal, pero las resistencias ya rondan el 40%. Yo diría que esas son las más importantes a nivel comunitario. Otra bacteria relevante es el gonococo, Neisseria gonorrhoeae, que causa enfermedades de transmisión sexual. En países donde los antibióticos se usan indiscriminadamente, las tasas de resistencia son tan altas que incluso no hay opciones terapéuticas disponibles. En la comunidad esos son los patógenos más relevantes”, agrega.

Ya dentro de los hospitales, el panorama es más complejo y especializado, aunque parte de estas bacterias se va trasladando también al ámbito comunitario. Antes eran estrictamente intrahospitalarias, como algunas Klebsiella o Pseudomonas, que pueden presentar resistencia a los antibióticos clásicos y requieren medicamentos de última generación, cada vez más escasos. El problema mayor es que la velocidad con que estas bacterias adquieren resistencia supera la velocidad con que se desarrollan nuevos antibióticos. Esto, nos deja con menos herramientas para tratar infecciones graves, abdominales, pulmonares o vasculares en pacientes hospitalizados u operados, y algunas de estas cepas ya están alcanzando a la comunidad”.

Fuente: The Clinic

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