Una tienda, a través del sitio web de Falabella, vende un sticker o pegatina del lente de cámara falsa para IPhone 11 ó 12 para que el usuario pueda simular que tiene un modelo posterior a esos.
“Protege y cambia la apariencia de tu IPhone 11 ó 12 a 13PRO con esta pegatina de lente falsa de plástico de alta calidad“, señala el aviso donde el producto es vendido por $7.990. Este artículo abrió el debate con respecto a los niveles de consumo que existen en el país y en el por qué hay personas que buscan aparentar tener un modelo de celular más avanzado.
El académico del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile, Pablo Valdivieso, explicó a The Clinic que las personas que comprar estos tipos de stickers para aparentar lo hacen “para que los otros me empiecen a aceptar y me digan ‘¡Oh, te compraste el último no sé cuánto!’. Además empiezas a mentir, entonces empiezas a vivir una especie de fantasía. El tema del estatus es querer ser o querer pertenecer a aquel grupo superior al cual yo no pertenezco por mis condiciones culturales o económicas“.
¿Por qué la necesidad de tener un mejor Iphone?
Para Valdivieso, “el tema de querer estar integrado en grupos a los cuales teóricamente o por alguna razón yo no pertenezco, no tiene que ver con un tema psicológico propiamente tal, sino que es un tema psicológico y social. En la medida en que uno pone un sticker, lo que quiere es comunicar a otros. No es que se quiera comunicar a sí mismo, probablemente también porque él sabe perfectamente que no tiene ese celular. Entonces, aquí lo que hay es una dinámica más psicosocial que psicológica, entendiendo lo psicológico como un proceso solamente interno“.
“Mi impresión es que cuando alguien intenta aparecer del grupo o siendo parte de un grupo del que no es, lo que está intentando es integrarse socialmente en una categoría superior en términos de valoración a aquella que él tiene por sus medios. Es decir, él evalúa que tener un teléfono más moderno es mejor para su imagen y también para su aceptación con los demás“, añade.
En ese sentido, el académico afirma que “la tranquilidad que te puede dar a ti mismo, podría tener que ver con que una vez que tú apareces con ese aparato tecnológico más moderno, probablemente empiezas también a ser más aceptado por el grupo que tú quieres que te acepte. Tú haces una oferta cambiándote de tu grupo de origen a un grupo superior. Esto tiene que ver, como fenómeno general, con ser aceptado por el grupo al cual uno quiere pertenecer y que esa aceptación te permita, eventualmente, aparecer como de un grupo social superior”.
La necesidad de pertenecer
Consultado del por qué hay personas que sienten la necesidad de pertenecer, Valdivieso plantea que “todos los seres humanos somos gregarios, es decir, necesitamos pertenecer a grupos. De hecho, no podemos sobrevivir solos y buscamos nichos grupales que nos den identidad, que nos den pertenencia y que además sirvan como una referencia de cómo comportarnos”.
“Entonces, si yo quiero ser de un grupo específico de la sociedad, yo me uno a ese grupo. Miro cómo actúa ese grupo y así empiezo a actuar yo. Por lo tanto, el grupo no es solamente un grupo al cual yo pertenezco, sino que a mí me sirve como de orientación, me sirve de guía, me sirve de pista para saber cómo ser”, complementa el académico.
En ese sentido, recalca que “hay una pauta de consumismo muy fuerte instalada en la sociedad que uno lo ve en la publicidad. Por ejemplo, estamos en este momento la semana del CyberMonday en donde hay una gran oferta de consumo. El mercado necesita que tú consumas para poder producir nuevos productos”.
¿Cómo se mantiene una relación más sana con el consumo?
El psicólogo asevera que el mantener una relación más sana con el consumo “es un tema muy complejo porque finalmente el consumo en una sociedad neoliberal como la nuestra está entregado al mercado y el mercado va generando permanentemente nuevos productos. Entonces tú dices, ¿Cuál es la posibilidad? Yo creo que la posibilidad es tomar conciencia de cómo estos mecanismos, lo que esconden, es la construcción de un ser humano más basado en lo que tienen que en lo que son en lo profundo. Para eso yo veo dos posibles caminos. Uno, la educación, y dentro de la educación, la formación en valores, que es muy importante, que sean capaces de cuestionar este mecanismo y la segunda, el Estado. El Estado tiene que regular de alguna manera los efectos del consumo para que exista una capacidad de consumo sana“.
“La educación y la aceptación de sí mismo, creo que son elementos fundamentales para poder detener de alguna manera esta ansia por consumo y esta ansia por querer aparecer lo que uno no es. Eso pasa también porque estamos en una sociedad con muchos grupos sociales donde el estatus es fundamental porque si una persona pudiera vivir lo que es como grupo con un estatus suficiente no tendría necesidad de cambiarse al otro estatus”, recalca.
Fuente: The Clinic











