“No existen los niños mañosos”: Aumentan las consultas por Trastorno de Alimentación Selectivo

“Desde que tengo memoria tuve problemas para comer. Recuerdo una vez que no quería comer nada de lo que me preparaban. Pensaban que estaba enferma. Me hicieron un montón de exámenes y el pediatra dijo que era pura maña y se me iba a pasar“, relata Francisca (30). También comenta que no come nada que sea de textura “babosa” o que no pueda comer de varios bocados. “Tampoco como sushi ni nada que no esté bien cocido, como suela de zapato”, agrega.

También comenta que no come pollo ni postres que tengan fruta cocida, porque le da asco. “Siempre me tildaron de niña mañosa por no comer lo que había, pero es que no podía, no más. Me daba asco”, explica encogiéndose de hombros. Dice que de a poco ha ido incorporando más elementos a su dieta.

La terapeuta ocupacional y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de ChileValentina Escobar, explicó a The Clinic que no existen los niños con mañas para comer, sino que “existen trastornos asociados a la alimentación. En niños pequeños principalmente, estos son el ARFID (Trastorno de Alimentación Restrictivo o Selectivo), que son trastornos alimenticios severos que implican temas nutricionales, aversión a los alimentos, trastornos sensoriales que pueden o no estar de base. Y un repertorio muy limitado de alimentos con conductas muy sostenidas también en el tiempo de aversión, evitación o desregulaciones también emocionales asociadas a esto”.

En Estados Unidos, el Trastorno de Alimentación Selectivo también ha comenzado a acaparar conversaciones; la semana pasada fue el tema de portada de New York Magazine, con un extenso reportaje, donde se asegura que el número de consultas se ha duplicado en los últimos cinco años. “El ARFID puede ser entendido más fácilmente en muchos niños como un trastorno de ansiedad que se centra en la comida”, dice la nota, citando casos tan extremos como una niña que, de pronto, se niega simplemente a comer.

Niños y trastorno de alimentación

Valentina Escobar comenta que “lo que estamos viendo mucho en la clínica son conductas de selectividad alimentaria. Que no se constituyen como un diagnóstico como tal, aunque las familias pueden entenderlo de esta manera o hay algunos profesionales que rápidamente realizan como diagnósticos de trastornos alimenticios. Pero en realidad, el trastorno alimenticio requiere de una evaluación exhaustiva por parte de un médico psiquiatra que se maneje en salud mental. Que conozca estos cuadros de salud que están tipificados en los diagnósticos para poder establecer un diagnóstico de un trastorno alimenticio en la infancia”.

“Estamos viendo cada vez más niños que consultan por problemas al momento de las comidas. En psicología también se está abordando mucho esto”, indica la académica. Con respecto a la selectividad de los alimentos, añade que “es una conducta de, nuevamente, poco repertorio de alimentos o exclusión completa de grupos alimenticios o exclusión completa de alimentos de ciertas características, dificultades también en la transición de la alimentación de los líquidos a los sólidos“.

La selectividad alimentaria

Con respecto a la selectividad alimentaria, la terapeuta ocupacional explicó que existen distintos tipos que se pueden o no tipificar como un diagnóstico de salud mental. Además, afirma que una persona adulta no lo desarrolla como algo nuevo de un día para otro “si es que no es asociada a otros elementos que sí ocurren en la etapa de la adolescencia y la adultez. Por ejemplo, otros trastornos de salud mental como la anorexia, la bulimia y todos estos trastornos de conducta alimentaria que no están solamente asociados al comer, sino que a otros diagnósticos de salud mental. Ya sea ansiedad, depresión, etcétera. Sumado también a todo este componente más social de la identidad y del cuerpo. Ahora bien, hay adultos que son más selectivos con la comida y esto ocurre porque lo arrastran desde su infancia y adolescencia. Sin haber sido quizás una problemática tratada o abordada desde el área de la salud o vista de una forma también consciente en términos de que hay desafíos a la hora de comer”.

Hay desafíos que por algo también permanecen a lo largo de tantos años. Probablemente hay desafíos en términos sensoriales que se quedan ahí instaurados porque todos tenemos perfiles sensoriales distintos. Hay otros desafíos también en términos de flexibilidad cognitiva, de la zona de confort y la zona segura de ciertos alimentos, etcétera”, enumera.

¿Existen niños mañosos para comer?

Sobre el Trastorno de Alimentación Selectivo versus maña, la académica es clara y afirma que “no existen los niños mañosos para comer. Hay que entenderlo desde esa forma. Un niño nunca no va a comer. Esto es evolutivo. Todos necesitamos alimentarnos para vivir, es una necesidad básica, es un tema de instinto. Entonces, si un niño por ABC motivo no está comiendo no es porque no quiera hacerlo, es porque cosas pasan en su contexto y en sí mismo que se da o se muestra esta punta del iceberg que es la selectividad alimentaria. Es una punta de un iceberg que se puede deber a temas biológicos propios del niño, diagnósticos médicos ciertas características del desarrollo, algún trastorno integración sensorial o no, características de su propio temperamento y cómo esto interactúa constantemente con las circunstancias ambientales”.

Asimismo, detalla que “pasa muchas veces que a los niños se les exige mucho en términos de alimentación y como de la alimentación saludable. Pero si la familia no tiene una alimentación saludable ¿Qué esperan de ese niño? Si ese niño está aprendiendo y está aprendiendo en un contexto social y su primer contexto social de aprendizaje es su familia. Entonces, si queremos promover hábitos saludables y queremos promover alimentaciones variadas, ese niño tiene que estar expuesto constantemente a eso. No se le puede exigir al niño lo que su familia no hace. Por eso, muchas veces se trabaja más que con el niño individualmente, con la familia y cómo ellos van a ser este puente de aprendizaje para el niño“.

Fuente: The Clinic

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